<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-28577054</id><updated>2011-04-21T20:42:16.712-07:00</updated><title type='text'>FORMACIÓN POLITICA / PARTIDO SOCIALISTA LA PINTANA</title><subtitle type='html'>Este es un espacio de política instructiva, esta orientado en la promoción, participación y reflexión de la identidad Socialista que se encuentran consagrada en nuestros principios de igualdad, libertad y justicia social. Esperamos entregarles una herramienta concreta para la formación política con plena representación e integración de todos los militantes y adherentes del comunal La Pintana.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://umbralsocialista.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28577054/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://umbralsocialista.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Marcelo Ancacura</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09285786108947628999</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>3</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28577054.post-115093925828380345</id><published>2006-06-21T18:00:00.000-07:00</published><updated>2006-06-21T18:20:58.316-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/1846/3029/320/SCHNAKE.0.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt; LOS PRINCIPIOS TEORICOS FUNDAMENTALES DEL PARTIDO SOCIALISTA DE CHILE:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según su declaración de principios, el P. S. adoptó como método de interpretación de la realidad el marxismo «rectificado por todos los aportes del constante devenir social». Junto a la aceptación de los principios clásicos del socialismo revolucionario: lucha de clases, socialización de los medios de producción, gobierno de trabajadores, internacionalismo, pone especial acento en lo americano, en la necesidad de proceder a la unidad de los trabajadores de América Latina. Rechaza las internacionales, tanto a la II Social-Demócrata como a la III Comunista Soviética, por estimarlas ajenas a la consideración realista de los problemas latinoamericanos. De aquí su insistencia en proceder a la lucha contra las oligarquías agrarias, semi-feudales y contra la penetración imperialista de los monopolios del capitalismo internacional, con el objeto de crear una economía antifeudal y antiimperialista y conseguir la unidad política de América Latina a través de una Federación de Repúblicas Socialistas del Continente. A la vez, el socialismo chileno nació ligado a la fecunda tradición democrática del pueblo, a su izquierdismo un tanto confuso pero generoso y rebelde.&lt;br /&gt;Por sobre las divergencias de interpretación, el socialismo, en forma general, era para sus militantes y simpatizantes un ideal de fraternidad y una esperanza en una sociedad mejor y más justa. Fiel a los principios democráticos de las grandes revoluciones americanas y europeas, cree en la libertad política, en la igualdad social, en la soberanía popular y en la justicia económica. En su lucha diaria está siempre al lado de los débiles y de los pobres en contra de los poderosos y de los privilegiados. De ahí que sus concepciones doctrinarias en lo filosófico no sean rígidas, y en lo social, aunque reconoce primacía a la clase obrera, señala también la importancia y gravitación de las clases medias y el campesinado.&lt;br /&gt;El P. S. agrupa, precisamente, a trabajadores manuales e intelectuales. Si para algunos miembros el P. S. se reducía a la consideración exclusiva del proletariado como clase revolucionaria, para la enorme mayoría abarcaba, además, la pequeña burguesía (empleados, pequeños industriales, comerciantes detallistas), y las clases campesinas (pequeños propietarios, inquilinos, medieros y peones).&lt;br /&gt;Su concepción social y política al nacer es amplia y puede definirse por varias características un tanto elásticas, a través de las cuales se aprecia cómo recoge las tradiciones de lucha surgidas de los comienzos mismos de la república y desarrolladas a lo largo de su evolución por grupos de resistencia, pequeños partidos populares, agrupaciones sindicales, periódicos y revistas de oposición y grandes movimientos de masas tras reivindicaciones económicas o vastas conjunciones políticas con plataformas democráticas (1919-1920, 1925-1926, 1931-1932).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.-El socialismo chileno es antioligárquico y antiaristocrático. Combate a la minoría de grandes latifundistas, núcleo reducido y compacto de la clase dominante, con influencia desmesurada en la dirección del gobierno. De este sector reaccionario por excelencia, es el tipo clásico del hombre de derecha, quien por sus intereses, tradiciones de familia, manera de vivir, educación, modo de ser, doctrina y juicios morales, se considera un ser superior. Proclama el derecho sagrado de su «élite», en razón de su fortuna, sangre y talento, a dirigir los asuntos del país. Ha elaborado toda una teoría de derecha natural, justificando sus pretensiones y, en la práctica, un sistema de sufragio restringido y dominado por el cohecho, le aseguraba el control del gobierno, ratificando su concepción y entregándole el mandato jurídico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.-El socialismo chileno es anticlerical. No acepta la intervención de la Iglesia en la política y denuncia su actividad&lt;br /&gt;proselitista estrechamente ligada a la aristocracia en defensa de sus privilegios e intereses. Repudia al clero porque este ha colocado su poder al servicio de los ricos y poderosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.-El socialismo chileno es anticapitalista. Combate la explotación económica del sistema capitalista basada en la propiedad privada de los medios de producción, en la persecución del lucro como incentivo del progreso productivo y en la explotación del trabajador como medio de enriquecerse. En este plano arremete contra los clanes de grandes industriales, banqueros y comerciantes mayoristas, elementos de la plutocracia, o clase capitalista propiamente tal.&lt;br /&gt;Combate la influencia política dada por la potencia económica, el soborno y el cohecho. Lucha contra los monopolios y la especulación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4.-El socialismo chileno es antimperialista. Denuncia la penetración del capital imperialista y la absorción de las materias primas nacionales, transformando al país en una colonia de los grandes monopolios internacionales. Su antimperialismo señala, a la vez, el apoyo que la oligarquía nativa le presta, facilitando su intervención y sirviendo sus intereses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5.-El socialismo chileno es antifascista. Combate el fascismo por su terrorismo antiobrero, su apoyo al gran capital, su espíritu militarista y belicoso. Y su combate lo lleva tanto en el plano teórico y político, en lo ideológico, como en la acción callejera, en lucha directa y organizada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6.-El socialismo chileno es antimilitarista. Combate el espíritu de cuartel, el chovinismo nacionalista y el desarrollo exagerado de las fuerzas armadas, y se opone a cualquier intervención de los militares en la política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7.-El socialismo chileno es antindividualista. Desconfía de la acción de los individuos aislados, movidos sólo por el egoísmo de la codicia, a base de la explotación del hombre por el hombre; repudia la indiferencia del que se refugia en su torre de marfil, ajeno a la lucha social por la emancipación del hombre y la sociedad. Se opone al derechista que, en general, desprecia al hombre y pretende someter al individuo a las necesidades del orden público y al culto del Estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;8.-El socialismo chileno es antiestatista. Es contrario al dominio del Estado gendarme, al servicio de la clase propietaria dominante y utilizado como fuerza policial de represión de las clases trabajadoras. Combate el centralismo y la burocracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;9.-El socialismo chileno critica al socialismo reformista de la II Internacional, por su posición conformista dentro del rodaje del sistema demoburgués capitalista; y critica al comunismo soviético de la III Internacional por su posición dogmática en función de la defensa exclusiva de los intereses de la URSS., por su pretensiosa vanidad teórica formalista, a veces extremista, a menudo conciliadora, y siempre exageradamente verbalista, y perjudicial para la unidad sólida de las clases trabajadoras.&lt;br /&gt;En respuesta a los «anti» enumerados, el socialismo proclamaba sus afirmaciones positivas siguientes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I.-El socialismo chileno es democrático: posee una confianza profunda en el ser humano y aspira a una completa igualdad social; pretende destruir todos los privilegios aristocráticos y transformar la actual democracia formal, en la cual prevalecen los derechos artificiales de la propiedad sobre los derechos humanos, para convertirlos en una activa y pena democracia popular. Su meta es conseguir el funcionamiento de una república democrática de trabajadores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II.-El socialismo chileno es laico, optimista, enemigo de cualquier abdicación de la razón, defensor del libre examen y de la libertad de conciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III.-El socialismo chileno propugna el reemplazo del sistema capitalista por el régimen socialista en el cual la colectivización de los medios de producción permite organizarla con fines de servicio social y liberar a los trabajadores.&lt;br /&gt;Propicia la planificación económica y, al mismo tiempo, defiende la independencia del pequeño productor y la autonomía de su persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV.-El socialismo chileno es nacionalista, celoso defensor de la independencia económica y política de su país; plantea una lucha de segunda independencia nacional para obtener el rescate de sus riquezas naturales y fuentes de producción en manos de los monopolios internacionales, y la eliminación del imperialismo. Al mismo tiempo aboga por la libre determinación de los pueblos y la unidad continental sobre la base de la formación de una economía orgánica antimperialista y de una confederación latinoamericana de repúblicas socialistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V.-El socialismo chileno es defensor de las libertades públicas; sin libertad no puede existir el socialismo, y se expone a toda forma de tiranía: rechaza tanto el «culto del Estado» como el «culto de la personalidad», del líder carismático, propios del fascismo y otros sistemas de terrorismo político.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI.-El socialismo lucha por la paz y la fraternidad entre los pueblos; condena la guerra y propicia el arbitraje en las disputas internacionales.&lt;br /&gt;VII.-El socialismo chileno es colectivista en lo económico y guarda profundo respeto por la persona humana. Se afana por educar políticamente a las clases trabajadoras para que sean capaces de cumplir su tarea revolucionaria de destruir la sociedad burguesa y construir una sociedad sin clases, en la cual alcance el individuo su completa liberación material, social y espiritual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VIII.-El socialismo chileno reconoce el papel indispensable de un nuevo Estado de servicio social, técnico y planificador, capaz de impulsar la supresión de todos los privilegios y de las instituciones anticuadas. Pretende la instauración de una democracia directa, que incorpore efectivamente a todos los trabajadores en la gestión económica, social y política y cuya participación activa supone la democratización real del Estado y de la Sociedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IX.-El socialismo chileno es revolucionario, porque se propone cambiar las relaciones de propiedad y de trabajo como principio de una reconstrucción completa de la sociedad. La sociedad socialista se basará en la propiedad pública de los instrumentos de producción, en la planificación de los recursos y del mercado, en el control y manejo democráticos de la Economía y del Estado, en la vigencia real de los derechos sociales y políticos de los trabajadores; en la propagación del interés social como móvil de la actividad del pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;X.-El socialismo chileno es americanista. Aunque afirma el contenido internacional de la doctrina y acción del socialismo, no lo disuelve en lejanas perspectivas mundiales; lo enraíza en nuestro continente, en fraternal unidad con los movimientos revolucionarios de los pueblos hermanos por raza, idioma, costumbres e idiosincrasia, por su historia y similares problemas, por sus anhelos comunes y por enfrentar a idénticos enemigos. Solidariza con todos los pueblos oprimidos del mundo y con sus heroicas luchas emancipadoras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;LA ORGANIZACION Y CAPACITACION DOCTRINARIA DEL P. S.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La organización interna y el funcionamiento de la vida partidaria se basaron en el principio del centralismo democrático. Las decisiones se toman después de la libre discusión de los militantes en sus organismos de base, núcleos y ampliados, seccionales y regionales hasta llegar al Comité Central Ejecutivo, cabeza directiva y responsable de la línea fijada y acuerdos tomados por el Congreso General, autoridad máxima, el cual lo elige y a quien representa, y ante él rinde cuenta de su cometido. Al frente del C. C. E., un Secretario General Ejecutivo es el jefe directo del partido. Una vez adoptada una resolución por el organismo superior, todos los miembros del partido le deben acatamiento disciplinado.&lt;br /&gt;La existencia normal rige por el principio según el cual las minorías deben someterse en forma democrática a los acuerdos de las mayorías. O sea, existe completa libertad de discusión y el derecho de oposición y ésta puede llegar democráticamente a ser mayoría y directiva.&lt;br /&gt;La lucha violenta contra el movimiento Nacional-Socialista, cuyas tropas de asalto provocaban a las reuniones obreras, hostilizaban y asesinaban a sus dirigentes, obligó al PS a crear Milicias de Defensa. Se desarrollaron con cierta amplitud, y desempeñaron un lucido papel en las luchas callejeras. Las Milicias Socialistas, secundadas por la juventud, derrotaron a las insolentes tropas de asalto del nacismo criollo, Héctor Barreto, joven intelectual; Julio Llanos, Manuel Bastias, y varios otros valiosos camaradas, perdieron la vida en esta dura lucha por detener el terror pardo y éste quedó contenido a raíz del sangriento choque en Valparaíso, a mediados de junio de 1936, en el cual murieron varios nacistas. Las Milicias Socialistas pusieron término a su actividad cuando el Gobierno de Pedro Aguirre Cerda suprimió la existencia de todo cuerpo político uniformado.&lt;br /&gt;El núcleo, grupo básico del partido, funcionó con eficacia mientras la represión de Alessandri se mantuvo violenta, pero en seguida fueron la Brigada y el Ampliado las formas corrientes de la organización y actividad partidarias. Una especie de compromiso entre el núcleo, organismo reducido y de tipo revolucionario, y la asamblea democrática, a la que, sin embargo, se atacaba con insistencia por estimársela una escuela de charlatanería infecunda y demagógica, apta para la exaltación de caudillos y el engaño de las masas.&lt;br /&gt;El PS. concedió una importancia singular a la incorporación a sus filas de la juventud y de las mujeres. Creó dos organismos especiales, con autonomía organizativa, para movilizarlas: La Federación Juvenil Socialista (F.J.S.) y la Acción de Mujeres Socialistas (A.M.S.). La F.J.S. inauguró su Primer Congreso General el 19 de noviembre de 1935. Se constituyó a lo largo del país con efectivos poderosos y una ejemplar capacidad de lucha.&lt;br /&gt;El Partido Socialista gastó esfuerzos considerables paralevantar la organización sindical de la clase obrera por medio de una nueva política sindical, con métodos amplios y unitarios. Su posición sindicalista partió del reconocimiento de la importancia decisiva del sindicato como instrumento de defensa del proletariado, y, por lo tanto, de su organización unitaria y fuerte, para luchar con éxito en el logro de sus reivindicaciones inmediatas y del mejoramiento de sus condiciones de vida en general.&lt;br /&gt;La posición sindical del PS. no aceptó el criterio de un sector de la clase obrera en el sentido de estimar el sindicato como un fin, desligado de la lucha amplia del proletariado; pero tampoco adhirió a la actitud de otro sector que consideraba a los sindicatos como organismos subsidiarios del partido, alejando de sus filas a los sectores más numerosos de la clase trabajadora. Su política sindical tendió a reforzar los sindicatos, infundiéndoles vitalidad, espíritu de unidad y de lucha por sus reivindicaciones, con responsabilidad y soberanía, aunque manteniendo un contacto flexible con los partidos políticos populares a través de sus miembros sindicados y de las comunes reivindicaciones de clase.&lt;br /&gt;La política sindical del PS. y su actividad consecuente se impusieron dando un nuevo sentido a la acción de los sindicatos, creando un clima de unidad, poniendo término a la gimnasia huelguística (la huelga por la huelga) y extendiendo la conciencia sobre la necesidad de la reconstitución del movimiento sindical en una sola entidad. Sin duda, a sus esfuerzos y a su política sindical realista, ajustada alas exigencias nacionales, se debió en gran parte la creación en 1936 de la Confederación de Trabajadores de Chile (C.T.CH.), como organismo central y directivo de todo el profundo avance de las fuerzas del trabajo, y durante una década llevó a cabo grandes acciones y obtuvo importantes conquistas sociales.&lt;br /&gt;Con el propósito de educar y adoctrinar a sus miembros para conseguir una real unidad ideológica y política se propició una constante discusión teórica por medio de charlas internas, lecturas comentadas y cursos. A fin de atraer nuevos adeptos se desarrollaron actos públicos regulares de divulgación de los principios y posiciones del partido. Esta labor se impulsó con tenacidad, porque la discusión teórica es indispensable en la vida de una organización revolucionaria. En caso de no existir, la teoría se mecaniza e inmoviliza y sus militantes se dogmatizan en consignas elementales, en esquemas infecundos. Sólo una educación sistemática, una discusión y polémica serias permiten la asimilación correcta de la teoría y el programa, con su correspondiente actividad consciente y una línea política consecuente. Por otra parte, editó algunos folletos un cuadernillo: «Núcleo», y un semanario: «Consigna», tanto para servir las necesidades de la capacitación teórica y política como para exponer la posición del socialismo frente a los diversos problemas y las cambiantes situaciones de la realidad nacional y mundial. La Federación Juvenil Socialista editó el excelente periódico «Barricada» y la revista «Rumbo». En Valparaíso se sacó a luz la revista «Bases», y durante la campaña presidencial de 1938, el PS. publicó el diario «Claridad», en Santiago.&lt;br /&gt;Las obras clásicas de Marx, Engels, Plejanov, Lenin,Kautsky, Riazanov, Bujarin, Trotsky, Hilferding, Labriola,Beer,Laski, Rosa Luxemburgo, y muchos más, eran leídas y comentadas en las reuniones de núcleos y en los cursos de adoctrinamiento. Circulaban las hermosas ediciones Cenit, de Madrid; Claridad, de Buenos Aires; y Frente Cultural, de Ciudad de México. En Chile prestaban servicios fecundos las ediciones populares de la Editorial Ercilla (donde se imprimieron obras de Beer, Plejanov, Ruhle, Bujarín,Trostky, Serge . . .), y de algunas empresas editoras efímeras.&lt;br /&gt;La literatura sobre las revoluciones rusa y mexicana, y acerca de la acción del imperialismo en América Latina era comentada con especial interés. Entre los libros de mayor circulación en el seno de la masa socialista, recuerdo: «El Manifiesto Comunista»; el tomo I de «El Capital», en la traducción del líder socialista argentino, Juan B. Justo; el «Anti-Duhring», de Engels, en la traducción del catedrático socialista español José Verdes y Montenegro; «Marx y Engels»,de Riazanov; «Carlos Marx», de Franz Mehring; «Engels», de Gustav Meyer; «El Imperialismo, etapa superior del Capitalismo» y «El Estado y la Revolución», de Lenin; «La Revolución Permanente» de Trostky; «El Materialismo Histórico» y «La economía Mundial y el Imperialismo», de Bujarin; «La Defensa del Marxismo» de J. C. Mariátegui; «Las ideas esenciales del Socialismo», de Paul Louis, en traducción del profesor Oscar Vera; «La Doctrina Marxista», Las Milicias de Defensa del PS fue la organización para militar del movimiento obrero mejor concebida y estructurada y la que más contribuyó a detener el proceso de faseistización y la ola reaccionaria del gobierno de Alessandri. Más adelante, en la época del gobierno del Frente Popular, tuvo una discutida actuación en el terremoto de Chillán, y una decidida y eficaz intervención en el sofocamiento del intento de golpe del general Ariosto Herrera. &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/1846/3029/320/desfile%20js.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/1846/3029/1600/SCHNAKE.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;table id="HB_Mail_Container" height="100%" cellspacing="0" cellpadding="0" width="100%" border="0" unselectable="on"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr height="100%" unselectable="on" width="100%"&gt;&lt;td id="HB_Focus_Element" valign="top" width="100%" background="" height="250" unselectable="off"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr unselectable="on" hb_tag="1"&gt;&lt;td style="FONT-SIZE: 1pt" height="1" unselectable="on"&gt;&lt;div id="hotbar_promo"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28577054-115093925828380345?l=umbralsocialista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://umbralsocialista.blogspot.com/feeds/115093925828380345/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28577054&amp;postID=115093925828380345' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28577054/posts/default/115093925828380345'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28577054/posts/default/115093925828380345'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://umbralsocialista.blogspot.com/2006/06/los-principios-teoricos-fundamentales.html' title=''/><author><name>Marcelo Ancacura</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09285786108947628999</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28577054.post-114997122072408841</id><published>2006-06-10T12:57:00.000-07:00</published><updated>2006-06-10T13:27:02.876-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/1846/3029/320/marmaduke.3.jpg" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;EL PARTIDO SOCIALISTA: SUS CONCEPCIONES Y LA REALIDAD NACIONAL.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el primer día de su fundación el Partido Socialista sufrió la violencia represiva del gobierno Alessandri. Su secretario general, Oscar Schnake Vergara, no pudo asumir su cargo, por existir una orden de encarcelamiento contra su persona. Lo ejerció interinamente el senador Eugenio Matte Hurtado. Pero el nuevo organismo no sólo resistió la enconada persecución del gobierno; en la calle sus militantes fueron atacados por las tropas de choque del Movimiento Nacional Socialista, calcado sobre el modelo hitleriano, bajo la jefatura de Jorge González von Marées. Alentado por el triunfo de Hitler, en Alemania, subvencionado por casas comerciales alemanas y un sector de la plutocracia nacional, el bárbaro grupo nacista criollo reclutó a sectores de clase media y a elementos juveniles aventureros y los disciplinó militarmente. Los nacistas criollos atacaron en sus publicaciones «teóricas» y políticas al marxismo, al socialismo, a la democracia, a la lucha de clases, al internacionalismo; y en la acción práctica, a las concentraciones populares, las reuniones socialistas y a los sindicatos. Sus fanáticos militantes salieron a la calle a combatir a los trabajadores como verdaderos agentes provocadores, cometiendo sangrientos atentados en los locales obreros, provocando fría y cobardemente el asesinato de numerosos dirigentes socialistas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por otra parte, en los años del nacimiento dél PS, los comunistas vivían una etapa extremista en sus posiciones políticas y de inaudita violencia verbal. Propiciaban una revolución catastrófica para instaurar la dictadura del proletariado por medio de soviets de obreros, campesinos, mapuches y soldados.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El PS se transformó en uno de los blancos preferidos de sus campañas, acusando a sus miembros de amarillos, socialfascistas y ganchos de la burguesía. Aunque se presentaba como un partido reducido, sectario, desvinculado de la realidad nacional, y abiertamente defensor de ¡as consignas de la Tercera Internacional, ejercía cierta influencia popular por la tradición revolucionaria de muchos de sus dirigentes, viejos fochistas formados en la escuela y compañía de Luis Emilio Recabarren, por lo cual su actividad práctica causaba una división dañina de la clase obrera.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El PS, según su declaración de principios, aceptó como doctrina y método de interpretación de la realidad, el marxismo, enriquecido por todos los aportes del constante devenir. Hizo suyos estos juicios de Lenin, en su obra «Qué Hacer»: «Sin un partido férreo, templado en la lucha; sin un partido que goce de la confianza de todo lo que haya de honrado en la clase trabajadora; llevar a cabo de una manera eficaz la lucha es imposible... Sin teoría revolucionaria no puede haber movimiento revolucionario. Esta idea nunca será suficientemente propagada en una época en que la prédica del oportunismo puesta de moda se acopla con el entusiasmo por las formas mezquinas de la actividad práctica... El papel de luchador de vanguardia sólo puede desempeñarlo un partido dotado de una teoría avanzada»...La teoría revolucionaria es el marxismo. Lo acepta y lo, aplica como un guía para la acción, rehuyendo toda adhesión dogmática, por ser esta una actitud esterilizante en vez de fecunda. Enfoca la realidad económica y social chilena con una nueva y penetrante visión, desprovista de estrechos esquemas previos y recetas falsas. Uno de los principales conductores del Partido Socialista, en sus años iniciales, el profesor Luis Zúñiga, definió algunas de sus características en estas lineas: «El Partido Socialista chileno nace de una necesidad colectiva, como el partido del pueblo, en la misma forma en que el 4 de junio había sido el grito de liberación del pueblo. Y como fuerza, nueva, limpia de ataduras con el pasado, mira hacia el porvenir con un criterio claro y objetivo de nuestra realidad. Se coloca en un plano nacional y continental, reclamando una política justa, que encare nuestros problemas de acuerdo con nuestras modalidades, con nuestra idiosincrasia y con las condiciones revolucionarias de nuestro clima social. Leal a la dialéctica marxista, se constituye como partido de clase, resuelto a empujar la lucha hasta la conquista del poder por los trabajadores manuales e intelectuales y la implantación del régimen socialista. Dentro del derrotero establecido, el Partido Socialista lucha contra los soportes financieros del régimen: el latifundio y el imperialismo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La victoria sobre estos factores semicoloniales de nuestra economía, será el primer paso firme hacia una legítima democracia y un avance en la marcha ascendente hacia la sociedad socialista. Los socialistas chilenos propugnan la creación de una Internacional Latinoamericana, organizada sobre la base de fuerzas afines y en una misma predisposición de lucha. Nuestra acción, orientada hacia la conquista de una economía continental antimperialista y hacia la transformación dé nuestro sistema agrario del latifundio, deberá ser la premisa básica de esta unión de los trabajadores de Latinoamérica, que ha de culminar, en un futuro de victoria, con la unidad económica y política de los pueblos dentro de una Confederación de las Repúblicas Socialistas del Continente».&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El Partido Socialista surgió de la entraña del pueblo, como un instrumento de sus ansias de liberación; despertó de nuevo su vigorosa esperanza y aceleró su reagrupamiento en sus filas. Así canalizó su acción y su fe hacia un objetivo claro: agrupación de todos los trabajadores manuales e intelectuales, (obreros, campesinos, empleados, estudiantes, pequeños agricultores, artesanos y pequeños industriales, mujeres), para destruir el latifundio y la penetración imperialista, a fin de dar vida a una democracia revolucionaria en tránsito seguro hacia el socialismo. Solamente un cambio fundamental del régimen económico-social terminará con la explotación y la miseria y dará solución completa, integral, a los problemas de las clases laborales. El reemplazo del régimen capitalista por el sistema socialista, donde la propiedad privada de los medios de producción y de cambio (tierras, minas, fábricas, bancos, ferrocarriles) se transforme en propiedad colectiva de todos los trabajadores, administrada por ellos y su estado socialista, pondrá término definitivo a la opresión, al atraso, al pauperismo y la ignorancia, dando curso a un régimen social humano, coherente, justo, en el cual las masas habrán sido liberadas económica y políticamente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los fundamentos del marxismo permanecen inalterables, pero la evolución del capitalismo ha dado origen a nuevas formas y situaciones no previstas por Marx. La aplicación dinámica del método dialéctico permite descubrirlas e interpretarlas y, a la vez, adecuar a las modalidades recientes, el programa y las tácticas del movimiento socialista. En Chile, y en América latina, la lucha de clases posee condiciones particulares.Una burguesía reducida acapara la tierra y el dinero, controla el poder político, y actúa en estrecho consorcio con el imperialismo norteamericano. En último término es éste el verdadero dueño de nuestros países El latifundio, la banca y la empresa imperialista constituyen los soportes económicos de un régimen capitalista incipiente, atrasado y débil, a cuyo frente se perpetúa una burguesía colonial gracias a la penetración imperialista.Las grandes masas de las clases trabajadoras son explotadas y oprimidas; obreros, campesinos y clases medias. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por ser la realidad económica y social de estos países subdesarrollados distinta a las de las naciones altamente industrializadas, asimismo es diverso el papel de sus clases sociales. El proletariado e reducido; el campesinado es numeroso y pasivo; las clases medias numerosas y explotadas, como los obreros y campesinos, por la plutocracia agraria y el imperialismo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El PS se constituyó, precisamente, en base de la unión de los trabajadores manuales e intelectuales, o sea, del proletariado y las clases medias, o pequeña burguesía, para luchar con el enemigo común: el latifundio y la empresa imperialista. Su victoria pondría término a la falseada «democracia» imperante, al servicio de una reducida oligarquía plutocrática, y su reemplazo por un gobierno de trabajadores, con una auténtica democracia económica y política, en donde se haya destruido el latifundio y la banca privada y nacionalizado el subsuelo minero, recuperando para el Estado la posesión de la tierra, de las minas, del crédito, de los medios de transportes y de comunicaciones, transformando su propiedad individual, particular, en propiedad colectiva de todos los chilenos.El PS se dio una organización concebida sobre la base de una fuerte disciplina emanada en forma consciente y voluntaria, del conocimiento claro de los derechos y deberes de los trabajadores en la sociedad y de su responsabilidad en la conquista y construcción de la nueva vida socialista. Repudió los métodos de los partidos históricos, tradicionales, en especial la asamblea, por ser un organismo irresponsable, indisciplinado, escuela de charlatanes oportunistas, de caudillos arribistas e intrigantes, sin interés efectivo por los problemas de la colectividad y los intereses del país, y cuya principal arma era la demagogia, para desorientar y engañar a las masas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El PS se estructuró en núcleos, es decir, grupos reducidos de miembros, en reuniones regulares, para estudiar, opinar y enfrentar las tareas concretas de acción. No tomaban resoluciones de carácter político, pues ellos las acordaban las directivas elegidas democráticamente por las bases. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El sistema de núcleos tendía a conseguir la participación efectiva de todos los militantes del partido de su vida, en su conducta y en su actividad, en su dirección, aunque la responsabilidad de su comando radicara sólo en las autoridades expresamente designadas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se trataba de contar con militantes conscientemente disciplinados, y con directivas responsables y eficaces. Su democracia interna suponía la actividad creadora de todos sus militantes y su derecho a elevar sus sugerencias a los organismos superiores; a elegir sus directivas como expresión genuina de la línea política del partido y del sentir mayoritario de las bases. Por lo demás, sus dirigentes se habían formado en la base, en la convivencia diaria de sus actividades y en las luchas de las masas; su exaltación se producía por representar en forma más inteligente, abnegada y valerosa, las aspiraciones de los afiliados. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Una vez designadas las directivas, las bases les debían respeto y acatamiento a sus órdenes y consignas; y ellas, a su turno, debían guardar lealtad al sentir de los militantes, a la línea del partido, a los intereses del pueblo. El partido gozaba, entonces, de una amplia democracia interna, y en su acción externa se movía con una férrea disciplina. No se permitían grupos fraccionales por ser contrarios a su organización democrática y a su acción disciplinada.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El núcleo funcionó con éxito durante los años de represión, cuando gran parte de la actividad del partido debla ser clandestina. Más tarde, al cambiar las condiciones, se abrió paso a la práctica de los «ampliados», muy semejantes a la «asamblea» tradicional. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por otra parte, un grupo de dirigentes, muy inclinados hacia la concepción leninista de la estructura de un partido obrero, pretendían transformar al PS en una organización de revolucionarios profesionales, tal como lo planteaba el genial caudillo ruso en su libro «Qué Hacer». En un párrafo escribía: «Pero de ello se debe sacar la conclusión de que se necesita un comité de revolucionarios profesionales, ajeno al hecho de que sea un estudiante o un obrero el que se convierte en un revolucionario profesional... Y yo afirmo: 1° que ningún movimiento revolucionario puede tener duración sin una organización estable de dirigentes que mantengan la continuidad; 2° que, cuanto más amplia es la masa que se adhiere espontáneamente a la lucha, que constituye la base del movimiento y participa en él, tanto más urgente es la necesidad de una organización semejante, y tanto más sólida debe ser esta organización ya que será tanto más fácil a los demagogos de todo pelaje el arrastrar a las capas atrasadas de la masa; 3° que una organización así debe componerse principalmente de hombres que se dedican por profesión a la actividad revolucionaria...».&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En el folleto de Luis Zúñiga: «El Partido Socialista en la política nacional» 1938, se encuentran expuestos con claridad y precisión sus puntos doctrinarios básicos; el alcance de su consigna de aquellos años: «Todo Chile contra el fascismo»; su concepción de la defensa de la democracia al servicio del pueblo; y el registro de los problemas vitales del país y de las soluciones realistas propuestas por el Partido Socialista. (El profesor Luis Zúñiga Ibáñez, fue el secretario político del PS en los años del Frente Popular).La idea expuesta no cuajó en el PS y dado el ambiente cada vez más socialdemocrático en Chile, tomaron incremento el ampliado, la lucha electoral y la constitución de una capa de políticos revolucionarios (en vez de revolucionarios profesionales).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La política del PS descansó en una absoluta lealtad a las aspiraciones e intereses de las masas trabajadoras; defensa obstinada de sus reivindicaciones, lucha responsable e inquebrantable, por su victoria; rechazo de toda componenda o maniobra a sus espaldas. Combatió el reformismo chato, utilizado como narcótico para adormecer a las masas y desviarlas con falaces conquistas, alejándolas de la acción revolucionaria; desenmascaró el infantilismo por lanzar a las masas a aventuras descabelladas, generadoras del derrotismo y de la pérdida de confianza en sí mismas, para sumirlas en la apatía y el fatalismo; denunció el oportunismo corruptor por malear a las masas y transformarlas en juguete de determinados apetitos de círculo o de caudillos personalistas, por facilitar la prédica de ambiciosos y audaces; bregó por una política de masas, sostenida en el agrupamiento creciente de sus mejores elementos en las filas del PS, en el perfeccionamiento de su organización, en la capacitación doctrinaria de sus dirigentes y la extensión de los sindicatos; y se empeñó en una permanente tarea para conseguir y afirmar la unidad de las clases trabajadoras en el campo político y en el plano sindical.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Desde sus comienzos, el PS. planteó una posición sindical marxista, es decir en exclusivo provecho de los trabajadores.Los sindicatos no podían servir las finalidades particulares de un partido determinado. Según Marx «los sindicatos no deben estar vinculados a una asociación política o puestos bajo su dependencia, si quieren cumplir su misión; hacerlo equivaldría a darles un golpe mortal». Hizo suya esa nítida orientación en favor de la clase y resistió la posición comunista de la época.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El PC habla transformado a los sindicatos en sus agencias, debilitando su organización y desvirtuando sus finalidades. La FOCH, gloriosa central sindical, se había desintegrado por un errado manejo partidista y, en general, todo el movimiento sindical experimentaba los trastornos de una política sectaria e infecunda. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El PS impulsó la sindicalización de todos los trabajadores sin diferencias doctrinarias; lanzó la consigna «nada contra los sindicatos» para neutralizar las caracterizaciones de «amarillos», «apatronados», «reformistas», causantes de la estagnación, de la desmoralización del proceso sindical nacional. Llevar al seno de los sindicatos la lucha política doctrinaria partidista significaba destruir la única organización de clase de los trabajadores, en donde actúan con más desenvoltura; en ellos se reúnen elementos de diversas ideologías, miembros de los distintos partidos obreros o, sencillamente, apolíticos, con el propósito de abordar sus problemas de clase, defenderse de la explotación capitalista, estudiar la manera de mejorar sus condiciones de vida y de trabajo y obtener reformas inmediatas. Sin duda, todo partido de masas, con conciencia de su responsabilidad histórica en el desarrollo del movimiento obrero, está obligado a mantener estrechas relaciones con los sindicatos y a ejercer algunas funciones especificas en su seno; y el partido de masas puede ser el conductor de la acción sindical por intermedio de sus militantes y, a la vez, miembros de los sindicatos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El Partido Socialista, siendo profundamente nacionalista, reconocía al mismo tiempo la necesidad de coordinar más allá de los limites patrios la acción de los trabajadores en contra de las burguesías criollas y del imperialismo.Repudiaba por igual a la Segunda Internacional, conciliadora y reformista; y a la III Internacional por su sectarismo exclusivista y su dependencia del PC. Ruso. A ambas las acusaba de graves errores y de encontrarse divorciadas de nuestra realidad nacional y americana. Proclamaba como ineludible la coordinación continental de los trabajadores para oponerse a sus enemigos comunes y propiciaba la unidad de todos los trabajadores de América latina en contra de las burguesías nativas y del imperialismo. Su inspiración era llegar a constituir una Confederación de Repúblicas Socialistas del Continente.En resumen, el P. S. dio un carácter revolucionario y socialista, nacional y americanista, a su organización, a su política y a toda su existencia. Únicamente la acción organizada de las masas por medio de un partido disciplinado, con cuadros combativos, conscientes de su misión histórica y social, podría cumplir el anhelo de crear una sociedad socialista, impidiendo cualquier descomposición democrático burguesa o el aprovechamiento personalista de las masas.Por eso, tanto en su organización interna como en su acción política, afirmó e inculcó esa noción de disciplina social y de responsabilidad cívica a las masas chilenas, poniéndolas a cubierto de la corrupción caudillista y de la pequeñez oportunista. Combatió implacablemente la demagogia (Lenin escribió: «Los demagogos son los peores enemigos de la clase obrera»), el reformismo sin destino y el infantilismo irresponsable.Tanto en el campo político como en el plano sindical clarificó posiciones y lanzó consignas realistas para poner término al divisionismo introducido por el sectarismo de la Tercera Internacional y para sacudir la apatía conformista de vastos sectores populares. Reaccionó fuertemente contra ese infantilismo revolucionario sin ninguna resonancia en las masas y contra las rencillas estériles de stalinistas y trotskistas, ajenas a las inquietudes de la clase obrera chilena. En cambio, no desmayó en su prédica y en su trabajo tenaces para conseguir la agrupación de todos los explotados en un gran partido de clase, como creía serlo el Partido Socialista, y para extender la organización sindical de los trabajadores.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Atacó con decisión al reaccionario gobierno de Alessandri-Ross desenmascarando su política antipopular y proimperialista en la tribuna parlamentaria, en el sitio de trabajo, en la concentración democrática, en la prensa independiente; y luchó en la calle contra los criminales agresores nacistas hasta vencerlos y reducirlos a sus «cuarteles». Y, por último, el P. S. contribuyó largamente a la victoria popular en las elecciones presidenciales de octubre de 1938, punto inicial de una nueva etapa en la trayectoria de la lucha social en Chile.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" height="258" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/1846/3029/320/fot_4%5B1%5D.1.jpg" width="388" border="0" /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LAS ETAPAS DEL AVANCE DEL PARTIDO SOCIALISTA:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El P. S. no nació como un organismo político más, ajeno a la tradición del país, a sus problemas y tragedias, o extraño a los anhelos y esperanzas de sus multitudes desvalidas. El P. S. se gestó estrechamente vinculado a las aspiraciones y necesidades de las clases laboriosas; como expresión creadora y dinámica de extensos sectores de obreros, campesinos, técnicos, empleados, profesionales, jóvenes y mujeres; y en estricto nexo con la tradición de lucha del pueblo chileno, como continuidad histórica de sus largas contiendas para conquistar la justicia, la, libertad y el progreso.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A fines del siglo XIX se crearon las primeras agrupaciones socialistas; luego las mancomunales y las sociedades de resistencia; más adelante, el Partido Obrero Socialista, fundado por Luis Emilio Recabarren, y la Federación Obrera de Chile (FOOH), que se constituyó en el principal instrumento revolucionario, encabezando grandes acciones de masas.Desde fines de la primera guerra mundial se plantea en Chile la moderna lucha de clases en vasta escala y como consecuencia se agrieta el régimen oligárquico y feudoimperialista. Se suceden el amplio y esperanzado movimiento político-social de 1920; el vasto y fervoroso movimiento de los asalariados en 1925-26, y la efímera revolución socialista del 4 de junio de 1932. El P. S. cierra aquel largo período de la lucha popular, recoge sus experiencia y, al mismo tiempo, desencadena esta nueva acción, más firme, disciplinada y responsable.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aquellas memorables conmociones sociales son hitos importantes en el desarrollo ininterrumpido de las clases trabajadoras, en dura pugna con sus opresores hasta madurar en la constitución de su mejor herramienta de combate, el Partido Socialista.El P. S. se organizó bajo las banderas del marxismo revolucionario, entendido como una concepción científica de la sociedad y como un método de acción para transformarla, implantando un régimen socialista, un gobierno democrático de trabajadores. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Para el socialismo chileno el marxismo es una doctrina amplia, abierta, de conocimiento real y de acción revolucionaria hacia el establecimiento de un régimen progresivo; no es una esquemática codificación de dogmas ni una retahila de citas de los clásicos, interpretados de una manera oportunista por quienes viven en permanentes virajes al servicio de políticas ajenas a los intereses de los trabajadores nacionales. Es un método de orientación social que no excluye ninguna verdad adquirida en cualquier terreno y se nutre constantemente con el contenido creador de la práctica revolucionaria siempre nueva y única.En sus 38 años de vida ha protagonizado grandes luchas, entremezclándose victorias y derrotas, éxitos y errores, pero siempre animado por una inextinguible pasión en favor de los desheredados, de las clases laboriosas y humildes.Al examinar su trayectoria pueden distinguirse etapas bien señaladas. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entre los años 1933-38, época de crecimiento y de lucha revolucionaria, el P. S. representó un papel determinante en la política nacional; detuvo y venció la amenaza fascista representada por el Movimiento NacionalSocialista (M.N.S.) ; agrupó a los partidos democráticos populares en el Block de Izquierda y con su acción contuvo los desbordes dictatoriales del gobierno reaccionario de Alessandri-Ross y sus milicias republicanas, manteniendo un margen de convivencia democrática; dinamizó el Frente Popular; orientó la actividad sindical por nuevos caminos de unidad y lucha, impulsando la constitución de la Confederación de Trabajadores de Chile (C.T.CH.); extendió una nueva conciencia política y social en las grandes multitudes nacionales, destacando que el latifundio y los consorcios imperialistas eran los pilares del sistema de atraso y explotación del país,de expoliación y miseria de las clases trabajadoras y, luego, su actitud en la Convención de Izquierdas, en abril de 1938, al retirar la candidatura presidencial de su abanderado, senador Marmaduke Grove, en beneficio del personero radical, Pedro Aguirre Cerda, significó su victoria sobre el candidato de la reacción y el imperialismo, Gustavo Ross Santa María. Su consigna «Todo Chile con Aguirre Cerda» se tradujo en la memorable victoria del 25 de octubre de 1938.En los años 1939 a 1946, época de colaboración gubernativa y de divisionismo interno, el P. S. pasó por descorazonantes experiencias. Aunque fue decisiva su participación en la creación de la CORFO, con el objeto de proceder a la electrificación y al desarrollo industrial del país y, a la vez, formuló un amplio programa de reformas para modernizarlo y superar las condiciones de vida de las masas, atendiendo los aspectos de la educación, salubridad, habitación, colonización y progreso agrario, en definitiva no pudo impedir el predominio de la burguesía radical en la orientación del régimen, ni logró imponer una política realizadora en beneficio del pueblo. Fracasó en su colaboración ministerial y no se retiró a tiempo de su infecundo compromiso. Sus sectores dirigentes se burocratizaron y se alejaron de sus principios doctrinarios y revolucionarios, divorciándose a menudo de los intereses de las masas. Se desataron, entonces, luchas internas que condujeron a una serie de divisiones lamentables, debilitándolo y desprestigiándolo en los instantes mismos de la más tremenda conflagración bélica, de contornos mundiales, y de cuyo seno brotaron revoluciones de emancipación social y de liberación nacional, llevando a centenares de millones de seres a la libertad y al socialismo.La celebración del XI Congreso General Ordinario, en octubre de 1946, en Concepción, inició la nueva etapa de reorganización interna y de recuperación política del socialismo chileno. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En aquel torneo ganaron la dirección del partido los sectores jóvenes dirigidos por Raúl Ampuero Díaz. Bajo su jefatura el P. S. se rehizo lentamente; se depuró de sus pasados errores; y en la Conferencia Nacional de Programa, celebrada en noviembre de 1947, se reafirmaron sus principios teóricos socialistas, enriquecidos con los avances mundiales de la clase obrera; se definieron con precisión sus bases programáticas de acuerdo con las necesidades del país y las exigencias del progreso y, en general, se recuperó y se acentuó su orientación revolucionaria.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El periodo comenzado a fines de 1946 ha sido difícil, pero por encima de todo, una nueva conciencia socialista, firme y combativa, se impuso hasta lograr el reagrupamiento total del socialismo en su Congreso de Unidad, los días 5, 6 y 7 de julio de 1957. Desde ese momento alcanzó un empuje extraordinario; dio vida a una nueva estrategia y táctica en el movimiento popular, concertada en el Frente de Acción Popular, aglutinante de los partidos obreros, con un programa de reformas estructurales y una línea política independiente y soberana, ajena a cualquier concomitancia con agrupaciones democrático-burguesas.El P. S. a través de cinco congresos extraordinarios y de veintitrés congresos ordinarios, en treinta y ocho años de vida, por sobre transitorias divisiones, ha vitalizado la doctrina socialista y la lucha del pueblo por su liberación.Los congresos ordinarios y extraordinarios del P. S. son los siguientes:I Congreso General Ordinario, realizado en Santiago, 27-30 de octubre de 1933; II C.G.O., en Valparaíso, 22-25 de diciembre de 1934; III C.G.O., en Concepción, 23-26 de enero de 1936; IV C.G.O., en Talca, 6-9 de mayo de 1937; 1 Congreso-General Extraordinario, en Santiago, 15-17 de abril de 1938; VI C.G.O., en Santiago, 20-23 de diciembre de 1939; II C.G.E., en Curicó, 21-24 de mayo de 1940; VII C.G.O., en Santiago, 4-8 de junio de 1941; III C.G.E., en Santiago, 14-15 de diciembre de 1941; VIII C.G.O.,en Santiago, 13-16 de marzo de 1942; IX C.G.O., en Rancagua, 22-24 de enero de 1943; IV C.G.E., en Valparaíso, 14-17 de agosto de 1943; X C.G.O., en Talca, 6-9 de julio de 1944; V C.G.E., en Santiago, 27-29 de julio de 1945; XI C.G.O., en Concepción, 18-20 de octubre de 1946; XII C.G.O., en Valparaíso, 26-29 de junio de 1948; XIII C.G.O., en Santiago, 2-4 de junio de 1950: XIV C.G.O., en Chillán, 21-24 de mayo de 1952; XV C.G.O., en San Antonio, 16-18 de octubre de 1953; XVI C.G.O., en Valparaíso, 29, 30 y 31 de octubre y 1° de noviembre de 1955; XVII C.G.O., en Santiago, 5-7 de julio de 1957; XVIII C.G.O., en Valparaíso, 9-12 de octubre de 1959; XIX C.G.O., en Los Andes. 7 al 10 de diciembre de 1961; XX C.G.O., en Concepción, 14 al 16 de febrero de 1964; XXI C.G.O., en Linares, 26-29 de junio de 1965; XXII C.G.O., en Chillán, 24-26 de noviembre de 1967; y en La Serena, el XXIII C.G.O., del 28 al 31 de enero de 1971.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El P. S. impulsó el Block de Izquierdas porque era una combinación política, a base de partidos populares, con una clara definición frente a las agrupaciones centristas y reaccionarias, sostenedoras del gobierno dictatorial y represivo de Arturo Alessandri-Gustavo Ross. Su composición social poseía, también, una nítida unidad clasista: obreros, empleados; campesinos, intelectuales, sectores de industriales, comerciantes y agricultores modestos, en suma, elementos trabajadores, asalariados, explotados por el gran capital nacional e internacional, por el latifundio, la banca, el monopolio y el imperialismo. Por eso el P. S. resistió la consigna de Frente Popular cuando fue lanzada a fines de 1935 por el P. C. y un ala del Partido Radical. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Veía en ella un serio peligro para su desarrollo como partido de masas y para la profundización de un novimiento popular revolucionario. Aceptarla significaba revitalizar al Partido Radical, debilitado y desprestigiado por su participación en un gobierno represivo y responsable de innumerables atropellos contra las clases trabajadoras; en concreto, significaba abandonar su línea popular y revolucionaria para plegarse a una acción democrático-burguesa, reformista, orientada por el ala derecha del radicalismo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La resistencia socialista se rompió por la fuerte propaganda de los interesados en constituir el Frente Popular, por la implacable gestión económica y política de Alessandri-Ross y por la influencia de los acontecimientos mundiales, en especial la creciente oposición al avance del fascismo, agregándose a ella, desde mediados de 1936, la epopeya de los republicanos españoles. Por otra parte, el P. S., a pesar de un aparente vigor revolucionario, exhibía actitudes vacilantes y bastante inclinación por los compromisos y las transacciones; en sus núcleos dirigentes se notaban un marcado electoralismo y una fuerte apetencia por los cargos de representación popular. No habla logrado todavía asimilar su concepción marxista y trazarse una política consecuentemente socialista. Finalmente, las condiciones socio-económicas del país no se mostraban favorables para una actividad revolucionaria a ultranza. Existía una clase obrera reducida, con una escasa conciencia e inmadura; un inmenso campesinado, ajeno a toda inquietud, y una vasta clase media o pequeño-burguesa, con un evidente predominio en la acción política de las masas trabajadoras.Primaban las tendencias pequeño-burguesas sobre las proletarias y a través del Frente Popular encontraron su cauce natural.A partir de su primera y exitosa prueba, el triunfo electoral en la elección complementaria de un senador, en las provincias de Bío-Bío, Malleco y Cautín, del abanderado frentista, doctor Cristóbal Sáenz, acaudalado terrateniente de la zona y político radical, el Frente Popular, dinamizado por el Partido Comunista y apoyado en forma amplia por el Partido Radical, se impuso sin reservas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El Partido Socialista, aunque bloqueado en sus posibilidades de desarrollo autónomo, se sumó con vigor a su acción; arrió su bandera revolucionaria y en la lucha presidencial de 1938 retiró la candidatura presidencial de Marmaduke Grove para dar su respaldo a la del personero radical, Pedro Aguirre Cerda. Su consigna «Todo Chile con Aguirre Cerda» obligó a definirse a los elementos vacilantes, aisló la candidatura divisionista de Carlos Ibáñez, agitada por elementos nacionalistas y fascistas (y el fracaso del putsch nacista del 5 de septiembre de 1938, reprimido en forma sangrienta por el gobierno, les obligó a plegarse a la postulación del Frente Popular) y contribuyó, en gran medida, a la victoria de las fuerzas democráticas el 25 de octubre de 1938.El P. S. ingresó al gobierno con tres ministerios. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A raíz de su colaboración ministerial aparecen las primeras grietas en la estructura partidaria. Estallan las contradicciones acumuladas en su trayectoria desde la renuncia a su posición popular socialista, expresada en el Block de Izquierdas, hasta el triunfo electoral de octubre de 1938 y la subsiguiente formación del gobierno frentista. Dentro del Frente Popular fue obligado a abatir la candidatura presidencial de Grove, personificación del anhelo revolucionario de las clases trabajadoras y manifestación entusiasta de la voluntad de lucha del partido, de la decisión de las bases socialistas de no entregar la dirección del movimiento popular a la burguesía, al Partido Radical. La candidatura presidencial de Grove suponía la concreción del hondo anhelo de combatir con un sentido de clase y bajo las banderas del socialismo. Al retirarla para plegarse a la de Aguirre Cerda, el P. S. perdió su línea propia, quedó encerrado dentro del Frente Popular y en el marco de las ilusiones democráticoliberales, características de la burguesía. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Desde ese instante, aunque defendía formalmente una posición revolucionaria, no pudo elaborar una política revolucionaria y olvidó su programa socialista. Toda la acción del P. S. se resintió de esa contradicción fundamentalentre sus principios y programa revolucionarios y su política colaboracionista; y de la oposición entre sus bases proletarias y su dirección pequeñoburguesa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El P. S. comienza a quebrarse y debilitarse como consecuencia de sus compromisos en el gobierno de Frente Popular y de sus ilusiones depositadas en la lucha parlamentaria (cayó en el «cretinismo parlamentario», tal como lo definiera Marx). En 1940 experimentó una importante escisión: cinco diputados y un número apreciable de militantes (entre ellos la mayor parte de los ex miembros de la Izquierda Comunista) levantaron la bandera del «inconformismo», como expresión del descontento de la mayoría del partido por la burocratización de su capa dirigente y como resultado de la desilusión de los sectores pobres de la población en contra de la esterilidad del Frente Popular; y al ser vencidos en el VI Congreso Ordinario, celebrado en diciembre de 1939, se alejaron y dieron vida a un efímero Partido Socialista de Trabajadores, a comienzos de 1940.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El inconformismo respondía, sin duda, a una realidad partidaria y nacional. En el país se manifestaba una repulsa franca al carácter burgués del Frente Popular, y en el seno del P. S. se generalizaba un sentimiento de rechazo a la orientación burocrática y entreguista de la dirección oficial. Sin embargo, a pesar del estado de rebelión de sus bases proletarias, el movimiento inconformista fue derrotado, porque en él actuaban muchos elementos oportunistas del sector de pequeña burguesía insatisfecha y en su comando figuraban líderes demagogos y resentidos, quienes pretendían la división del Partido antes que su enmienda y recuperación socialistas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A raíz de la división provocada por el «inconformismo» se verificó el II Congreso Extraordinario del P. S., en la ciudad de Curicó, en mayo de 1940. En él se revisó la vida entera del partido: programa, organización, política. Y, por primera vez, se planteó un amplio debate estrictamente doctrinario en torno a la declaración de principios, a su base teórica marxista.Los acuerdos y debates del Congreso Extraordinario de Curicó significaron un intento de revitalizar el socialismo y darle una nueva perspectiva, pero la división del «inconformismo» lo debilitó en su base proletaria y, en general, provocó desaliento entre sus miembros, por lo cual impidió que alcanzara la recuperación fructífera de una política revolucionaria cuando el P. S. abandonó el Frente Popular y enfrentó solo las elecciones parlamentarias de marzo de 1941. Asimismo, repercutió más lejos, imposibilitando a la oposición surgida a partir de 1941 para sacar al partido del pantano colaboracionista. Desde ese instante el P. S. perdió la confianza de las masas y se burocratizó profundamente, protagonizando toda suerte de aventuras. Durante cinco años pasó de una escisión a otra, hasta casi desintegrarse. Por suerte, en medio de la descomposición y decadencia, importantes núcleos de la juventud y de los elementos obreros e intelectuales guardaron inquebrantable fidelidad a los principios del socialismo marxista, revolucionario y creador, y acaudillados por el abogado Raúl Ampuero, líder de gran vigor ideológico y de reconocida honestidad política, triunfaron en el XI Congreso General Ordinario, celebrado en Concepción, en octubre de 1946. A partir de esa fecha se inició un nuevo periodo de la trayectoria del P. S. de Chile: se reconstruyeron sus cuadros y se afirmó una línea política independiente, como intérprete de las reivindicaciones populares.Culminó el resurgimiento del P. S. con la realización de una Conferencia Nacional de Programa, en noviembre de 1947.El P. S. se rehizo y se entonó: su posición política realista y responsable y su programa socialista desataron el entusiasmo en sus miembros y aglutinaron en su torno a numerosos independientes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El exitoso renacimiento socialista se encontró obstaculizado por la resistencia fraccional interna del sector vencido en el Congreso de Concepción y por las implicaciones de la victoria de Gabriel González Videla (en las elecciones presidenciales de septiembre de 1946, apoyado por una coalición radical-comunista), concretada en su gobierno de «unidad nacional» primero, y en su viraje reaccionario, de marcado perfil fascista, a continuación. Los factores surgidos, en los dos hechos señalados, entorpecieron la intensa obra de reajuste emprendida por la directiva de Raúl Ampuero y confluyeron en una nueva división, en 1948, en plena crisis del régimen democrático, cuando Gabriel González Videla, por medio de la Ley de Defensa Permanente de la Democracia, desató una implacable persecución al comunismo y al movimiento obrero. El grupo escisionista logró, con el apoyo del gobierno, acaparar el nombre del P. S., y el sector mayoritario, representante reglamentario y legítimo del partido, debió adoptar el nombre de Partido Socialista Popular.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En medio de la feroz represión, el P.S.P. se empeñó en mantener un margen de convivencia democrática y detener el establecimiento del fascismo; al mismo tiempo se esforzó por impedir la destrucción del socialismo, tratando de salvar sus bases. En torno al P.S.P. se reconstruyó lentamente el socialismo chileno. Por otra parte, con el propósito de resguardar una zona democrática, alcanzó a dar vida a una modesta alianza política dirigida a mantenerla. De ahí nació el FRAS, combinación formada por la Falange Nacional, los radicales democráticos, los agrarios laboristas y los socialistas populares.El viraje reaccionario de Gabriel González canceló, en el más rotundo fracaso, la política reformista y colaboracionista traducida en las combinaciones de «Frente Popular», de «Alianza Democrática» y de «Unidad Nacional». Un decenio de colaboración política de los partidos obreros con los partidos demo-burgueses quedó sepultado en la traicionera entrega del radicalismo a la reacción feudo-clerical-imperialista.En las masas se produjo una degradación de su conciencia política y un repudio a los partidos históricos. Entonces pusieron sus esperanzas en la actitud de un caudillo mesiánico, independiente de los partidos políticos, animado siempre por el anhelo de encontrarle una salida a su miseria y angustia. La incapacidad y la perfidia del gobierno de Gabriel González Videla, tanto en la etapa de «Unidad Nacional» como más tarde en la época de la «Ley de Defensa de la Democracia», con sus fases de «Concentración Nacional» y de «Sensibilidad Social», determinaron la exaltación de la candidatura presidencial de Carlos Ibáñez del Campo, ungido personero del profundo descontento nacional.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El P.S.P. vio con claridad el fenómeno del ibañismo popular y lo estimó la única salida democrática a la honda crisis nacional. El apoyo a la candidatura presidencial de Ibáñez significaba colocar al P.S.P. en estrecho contacto con las masas y en el centro dé la política popular y, también, envolvía la más tremenda sanción a un pasado repleto de errores, de oportunismos y componendas sin destino. A la vez, permitía reabrir una vía promisoria al socialismo y al movimiento popular. Aunque la adhesión a Ibáñez provocó una grieta al socialismo popular, persistió en su decisión. La certeza de su actitud la subrayó el triunfo impresionante del abanderado popular al obtener 450.000 sufragios, el 48% del electorado nacional.El P.S.P. trató de canalizar la victoria Ibañista en una empresa seria y realizadora y para ello gastó sus mejores esfuerzos en la constitución de una sólida unidad de las fuerzas políticas organizadas. Así surgió la ANAP (Alianza Nacional del Pueblo). Pronto se hizo evidente que era imposible gobernar con eficiencia y cumplir el programa de la victoria, por la incapacidad y versatilidad del presidente y los apetitos insaciables de las agrupaciones Ibañistas, montoneras personalistas, sin arraigo real en las masas. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A la etapa inicial populista, con un ministerio en el cual figuraron dos socialistas populares, sucedió otra etapa bonapartista. Ibáñez se desvió hacia la derecha y el P.S.P. pasó a desatar una fuerte oposición. Se retiró del gobierno y se sumó a la resistencia nacional al mandatario incapaz y desleal. En su etapa bonapartista, Ibáñez persiguió a la CUT e intentó crear una organización sindical estatal; mantuvo contactos estrechos con el peronismo; contrató la misión Klein-Sacks, propiciadora de una política económica antipopular, y favoreció en forma desmedida al imperialismo norteamericano. Mientras tanto, el descontento popular se tradujo en varias grandes huelgas dirigidas por la CUT, en una fuerte oposición en el parlamento y en el estallido popular del 2 de abril de 1957, reprimido con dureza. Sin embargo, después de estos luctuosos sucesos, Ibáñez dio un nuevo viraje hacia la izquierda, en el cual derogó la Ley de Defensa de la Democracia e hizo aprobar una Ley de Reforma Electoral, que eliminó el cohecho y permitió la expansión ciudadana de los sectores campesinos.El P.S.P. preparó el camino para una nueva y gran estrategia del movimiento popular, de clara y profunda inspiración socialista, tras la toma del poder para llevar a cabo la revolución chilena. La finalidad perseguida exigía la unidad del socialismo y la unidad de los partidos políticos populares, pero no la unidad por la unidad, como un mero slogan sentimental, sino con altos fines creadores: en cuanto al socialismo, para crear un sólido instrumento que se transformara en el auténtico conductor del proceso social y revolucionario de Chile; y respecto de los partidos populares, para sellar la unión sólida de las clases trabajadoras a objeto de realizar su propia política, de acuerdo exclusivamente con sus grandes intereses y ajena a toda concomitancia con sectores demo-burgueses. La cohesión del socialismo se alcanzó en su gran Congreso de Unificación celebrado en Santiago, en julio de 1957, y la Unidad Popular se logró en el Frente de Acción Popular.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El Frente de Acción Popular (FRAP) se demostró una herramienta política formidable. En la lucha presidencial de 1958 llevó como abanderado al senador Salvador Allende, prestigioso caudillo, con una larga trayectoria política en defensa de los intereses populares; alto dirigente del P. S. y parlamentario desde 1937; eficiente ministro de Salubridad en el gobierno de Pedro Aguirre Cerda, y autor de numerosas leyes de beneficio social. Su campaña removió las distintas capas de la población y estuvo a punto de triunfar (venció en el registro de varones). El FRAP se templó en esa dramática lucha y quedó consagrado como el arma de la próxima victoria de las fuerzas populares chilenas. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El pensamiento y la acción del P.S.P. fueron decisivos en la obtención de la unidad del socialismo y de la unidad popular.Aunque se le acusó de sectario y sufrió ataques e incomprensiones, se impuso su criterio y se le reconoció la justeza de su posición. Por lo demás, los hechos se encargaron de ratificarla por encima de intereses o pasiones y cálculos mezquinos.A partir de su unificación el P. S. actúa con honestidad e intransigencia en defensa de su nueva fórmula política, afirmada en la alianza de los partidos obreros y orientada hacia el socialismo con el objeto de imponer una República Democrática de Trabajadores.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El P. S. demuestra un espíritu sinceramente unitario, pero no abdica de su personalidad inconfundible, ni de su soberanía para decidir y actuar; se reconoce un papel propio, decisivo, en el panorama nacional y, por lo tanto, un alto rol histórico irrenunciable. De ahí que no rehuye su responsabilidad ni tampoco la polémica, incluso con sus propios aliados, cuando ésta es necesaria para esclarecer la política nacional y la posición internacional de las fuerzas democráticas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En este aspecto ha desatado juicios adversos su rechazo inflexible a la alianza con los partidos políticos centristas, en cuyo seno se encuentran representados amplios sectores de «burguesía progresista». Sin duda, tanto los promotores de este tipo de conjunciones como los beneficiados por ellas, apuntan sus críticas y malevolencias en contra del partido enemigo de tales combinaciones por estimarlas trampas perjudiciales para el desarrollo y triunfo del auténtico movimiento popular. Las etapas del Frente Popular y la Alianza Democrática fracasaron porque contribuyeron a fortalecer a la burguesía y a la reacción y retardaron el avance y triunfo de las clases trabajadoras. La consigna de «Frente de Liberación Nacional» al pretender resurgir aquellas agotadas experiencias, obstaculizaba el ascenso y avance de las masas según un programa, una organización y un objetivo propios e independientes. Es verdad que la evolución social y política en Chile aceleró su ritmo a partir de 1920, planteándose al país los problemas de la moderna lucha de clases a través de grandes conjunciones populistas, uniones de grupos obreros con partidos democrático-burgueses que empujaron el desplazamiento del poder político desde los sectores de la derecha tradicional hacia los partidos de tendencias renovadoras, hasta alcanzar éstos el triunfo de 1938 y, en seguida, en 1942 y 1946) pero el avance político no tuvo una expresión concordante con el plano económico.Los partidos democrático-burgueses, en especial el Partido Radical, permitieron que los elementos del latifundio y de la banca unidos a los personeros del capitalismo internacional mantuvieran el control de los procesos económicos y, en último término, manejaron la política interna y externa del país.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La contradicción señalada produjo el fracaso de las agrupaciones populares, por cuanto éstas no pudieron cercenar los privilegios económicos, ni las instituciones de la reacción y, de tal modo, provocar una verdadera democratización de la economía y del Estado, consumiéndose en el gobierno en subalternas intrigas politiqueras y desprestigiándose en menudos cambalaches burocráticos. A causa de la esterilidad de las combinaciones de partidos obreros y partidos democrático-burgueses, las derechas regresaron al poder y el Partido Radical, eje de las anteriores alianzas populistas se incorporó en su casi totalidad a las fuerzas reaccionarias, pues sus sectores burgueses son integrantes y administradores de la penetración imperialista.Ante tal experiencia histórica, el P. S. elaboró y definió la posición de frente de acción popular, de base clasista y orientación revolucionaria, con un programa amplio de reformas estructurales y una línea independiente y soberana.Los partidos obreros, a partir de ese momento, pretenden el poder para liberar a las clases trabajadoras y al país entero. Su primera prueba de fuego, la elección presidencial de 1958, estuvo a un paso de procurarle la victoria, demostrando de manera concreta la justeza de esa política revolucionaria.El P. S. en estrecha alianza con los partidos de izquierda, integrando el FRAP (Frente de Acción Popular) avanzó tras la conquista del poder para dar vida a una República Democrática de Trabajadores. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En setiembre de 1964, de nuevo el senador socialista Salvador Allende fue el abanderado de las fuerzas populares. Como único medio de vencerlo se produjo una coalición general de las fuerzas políticas centristas y derechistas alrededor del senador demócratacristiano Eduardo Frei Montalva, abiertamente apoyadas por la Iglesia Católica, el imperialismo norteamericano y la democracia cristiana europea, con una gigantesca propaganda mistificadora y un eficaz tipo de cohecho en escala nacional. A pesar de las condiciones desfavorables, la candidatura frapista del senador Allende obtuvo un millón de sufragios, el 40% del electorado del país.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El gobierno demócrata-cristiano prometió una «revolución en libertad», y por medio de ella eliminar las instituciones obsoletas y llevar a cabo una serie de cambios estructurales. No obstante su dominio absoluto del gobierno (Ejecutivo, Congreso Nacional y Administración Pública), como partido único en el poder, fue incapaz de cumplir sus promesas y,por el contrario, sumió al país en una crisis más profunda.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El fracaso del «reformismo centrista populista» del gobierno de la democracia cristiana demostró de manera innegable la quiebra total del régimen capitalista en la solución de los problemas económico-sociales, porque es él quien impide el progreso en razón de sus contradicciones insubsanables y, a la vez, dejó al desnudo la farsa y la incapacidad del sistema democrático-burgués presidencial-parlamentarista en la conducción del país.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En definitiva,en la crisis chilena, es el sistema capitalista mismo, incipiente y subordinado, el obstáculo para el progreso efectivo de la sociedad nacional.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con motivo de las elecciones presidenciales de 1970, el P. S. integró una nueva combinación de fuerzas democráticas y renovadoras, la «Unidad Popular», que enarboló un programa de avanzadas reformas básicas con el objeto de eliminar el actual sistema capitalista-imperialista hacia una sociedad socialista.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La «unidad popular» aglutinó a todos los partidos democráticos y obreros y alcanzó una resonante victoria haciendo triunfar a su abanderado, el senador socialista Salvador Allende, quien desde sus primeras medidas ha demostrado una firme energía creadora en completa fidelidad con el programa de su campaña, acelerando la reforma agraria con la expropiación masiva de los latifundios; iniciando la estatización de la banca; poniendo bajo control estatal las industrias monopólicas y marchando resueltamente a la nacionalización del cobre y el hierro, junto a una serie de medidas inmediatas en favor del pueblo y reformas sociales en beneficio de los trabajadores. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El P. S. apoya y sostiene con entereza y vigor la gestión democrática y socialista de Salvador Allende.Sin desconocer ni menoscabar el aporte y significación de sus aliados, es innegable que -el P. S. posee un papel de guía de la clase trabajadora de Chile y ocupa un lugar de honor en el movimiento popular por su clarividencia ideológica y su honestidad política, en resumen, por su acción revolucionaria tenaz y consecuente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El P. S., libre de todo sectarismo y sin espíritu hegemónico, es algo vital en Chile; pertenece a sus entrañas y expresa los sufrimientos de su pueblo y, a la vez, traduce y enarbola sus profundos anhelos de bienestar, de justicia y de libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;table id="HB_Mail_Container" height="100%" cellspacing="0" cellpadding="0" width="100%" border="0" unselectable="on"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr height="100%" unselectable="on" width="100%"&gt;&lt;td id="HB_Focus_Element" valign="top" width="100%" background="" height="250" unselectable="off"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr unselectable="on" hb_tag="1"&gt;&lt;td style="FONT-SIZE: 1pt" height="1" unselectable="on"&gt;&lt;div id="hotbar_promo"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28577054-114997122072408841?l=umbralsocialista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://umbralsocialista.blogspot.com/feeds/114997122072408841/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28577054&amp;postID=114997122072408841' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28577054/posts/default/114997122072408841'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28577054/posts/default/114997122072408841'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://umbralsocialista.blogspot.com/2006/06/el-partido-socialista-sus-concepciones.html' title=''/><author><name>Marcelo Ancacura</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09285786108947628999</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28577054.post-114836065753975381</id><published>2006-05-22T20:40:00.000-07:00</published><updated>2006-05-22T22:04:17.576-07:00</updated><title type='text'>HISTORIA DEL PARTIDO SOCIALISTA DE CHILE/ JULIO CESAR JOBET</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/1846/3029/1600/fot_6[1].jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/1846/3029/320/fot_6%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;table id="HB_Mail_Container" height="100%" cellspacing="0" cellpadding="0" width="100%" border="0" unselectable="on"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr height="100%" unselectable="on" width="100%"&gt;&lt;td id="HB_Focus_Element" valign="top" width="100%" background="" height="250" unselectable="off"&gt;&lt;p align="justify"&gt;I Parte&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL MOVIMIENTO OBRERO MUNDIAL, LA REALIDAD NACIONAL Y LA TRAYECTORIA DEL PARTIDO SOCIALISTA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I- La situación del movimiento socialista después de la primera guerra mundial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A consecuencia de la conflagración mundial de 1914-18, se produjeron grandes trastornos económicos, sociales y políticos en casi todos los países capitalistas. La guerra puso al desnudo las incurables contradicciones de la sociedad capitalista; y la guerra misma era inherente al sistema, uno de los métodos de la concurrencia imperialista aplicado a la esfera de la, economía mundial. El caos desatado al término de la contienda bélica removió hasta las bases más profundas del sistema social imperante. Los trabajadores comprendieron que las medidas pasajeras de mejoramiento económico no resolvían sus eternos problemas, creados y agudizados sin cesar por el rodaje del capitalismo. Cada reforma se desvanecía con una nueva realidad suministrando siempre mayores ventajas al empresario. Todas las reformas giraban dentro de un mismo circulo vicioso impidiendo encontrar el verdadero camino para la liberación de&lt;br /&gt;las clases oprimidas. Contra esa política reformista, conciliatoria y estéril se levantó la conciencia de una sociedad socialista, estructurada sobre la base del bienestar colectivo, sin minorías privilegiadas.&lt;br /&gt;La democracia, en la forma practicada hasta entonces en los diversos países, no habla pasado de ser sino la expresión política del liberalismo económico, esto es, del sistema capitalista en un ciclo de su desarrollo. Realizada en tal sentido no podría conducir jamás a la emancipación de los trabajadores. Las clases antagónicas subsistían, se mantenía la explotación, los privilegios de los sectores oligárquicos no sufrían menoscabo, y al pueblo no se le favorecía en nada. Sin embargo, la democracia, a pesar de sus imperfecciones y de sus limitaciones en beneficio de la clase dominante, había otorgado ciertos avances a las masas trabajadoras, permitiéndoles conquistar derechos políticos, algunas ventajas económicas y, sobre todo, desenvolver sus organizaciones de lucha, como vehículos para dar constantes saltos hacía el futuro.&lt;br /&gt;En sus largas luchas aprendieron a enfocar sus problemas con un nuevo criterio, a efectuar la búsqueda de soluciones duraderas a sus necesidades, mientras en sus mentes se afirmaba esta indestructible convicción: bajo el régimen capitalista, la democracia habla constituido sólo una etapa en la marcha hacia su liberación. Y nada más.&lt;br /&gt;Unidamente un régimen socialista podía poner término a todas las desigualdades y realizar la emancipación integral de las masas trabajadoras. La lucha por el socialismo se alzó como bandera de triunfo y de liberación definitiva. La lucha secular contenida en el seno de la sociedad capitalista se resolvía en una contienda de régimen: socialismo contra capitalismo. Esta profunda oposición fructificó con el triunfo del proletariado ruso al instaurar la sociedad socialista en la sexta parte del mundo, y en el estallido de victoriosos movimientos populares en diversos países europeos. Si no alcanzaron a consolidar sus popios gobiernos de clase se debió a la acción armada del imperialismo&lt;br /&gt;coaligado y a numerosos errores cometidos por los propios partidos del prolateriado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA DICTADURA FASCISTA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras la clase dominante, la oligarquía, financiera, pudo apoyar su predominio en la colaboración de sectores populares y logró mantener la actitud de complaciente aliado de las clases medias, el capitalismo toleró la democracia.&lt;br /&gt;Apenas dejó de servirle como sostén de sus privilegios y, por el contrario, se convirtió en amenaza a causa de la presión creciente de las masas reclamando justicia y bienestar; la minoría plutocrática, la burguesía, pasó a combatir el sistema de gobierno propulsado por ella misma en sus luchas contra la nobleza y el feudalismo. Y habla triunfado, precisamente, enarbolando la bandera del sistema democrático. Ahora, ante el avance de las masas populares para implantar su propio gobierno utilizando los caminos de la democracia, la oligarquía dominante, la burguesía, condenó la democracia y auspició abiertamente el fascismo. Como escribiera el ensayista español José Bullejos: «Ni siquiera&lt;br /&gt;puede ser ya la burguesía el campeón de las libertades democráticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su dominación de clase es hoy incompatible con el régimen democrático. El capitalismo en el periodo de decadencia, para prolongar su agonía, necesita destruir los derechos y libertades que presidieron su aparición en la historia. Las formas democráticas de dominación corresponden a un período de ascenso, de crecimiento, de progreso del capitalismo; en la etapa de descenso, en la fase de bancarrota, son substituidas por métodos dictatoriales, violentos, brutales. La democracia negada por la clase social que le dio nacimiento, es la propia negación de esta clase. El mundo capitalista actual confirma esta afirmación. Allí donde subsisten más o menor ampliamente las libertades burguesas, es a causa de la voluntad revolucionaria de los trabajadores. Las libertades de mocráticas, que antiguamente debían ser conquistadas contra las clases feudales, hoy han de ser mantenidas por el proletariado contra la propia burguesía».&lt;br /&gt;Aunque el fascismo se presentó coreo una concepción del mundo antiliberal y revolucionaria, no pasó de ser un amontonamiento de desechos ideológicos tomados y adulterados, del individualismo y del socialismo, exhibiendo una acumulación de temas demagógicos, sin un nexo racional. Y su régimen fue esencialmente capitalista, donde se intensificó la explotación del proletariado y suprimió toda libertad individual. Cada individuo y la sociedad en su conjunto fueron manejados por el Estado, quien dominó la economía y extendió su albedrío a la esfera intelectual, a la vida privada y a los credos personales. Suponía un totalitarismo antihumano. Uno de sus siniestros personajes expresó: «lo que distingue al fascismo, en su origen, es algo absolutamente espontáneo, absolutamente ilógico, que no se deriva en forma alguna de tal o cual teoría y que no se desarrolla en forma sistemática, sino que simplemente determinado por la acción».&lt;br /&gt;El capital imperialista recurrió al fascismo para obtener la concentración de todo el poder político en manos de las oligarquías financieras, eliminar la democracia, y aplastar a los trabajadores. El fascismo surgió como la dictadura del capitalismo en su fase imperialista: organizó partidos totalitarios y milicias armadas, con los cuales conquistó el poder y estableció un sistema de feroces tiranías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El fascismo desencadenó atroces persecuciones contra la clase obrera, contra los partidos marxistas y las organizaciones populares, pretendiendo estrangular las luchas sociales para someter a la colectividad entera a sus planes de dominación interior y de expansión anexionista. Destruyó la democracia y las libertades públicas; aniquiló los derechos alcanzados por la evolución y el progreso de los pueblos, porque la democracia, según Hitler, «rechaza el principio aristocrático en la naturaleza, y en el lugar del eterno privilegio de la fuerza y de la energía, coloca su montón y su peso muerto de números”...Y, a continuación, aplastó y sometió a las clases medias a pesar de haber constituido la columna decisiva de su triunfo.&lt;br /&gt;El fascismo constituyó un retroceso por las rutas trágicas de la esclavitud económica y política; negó períodos superados por la evolución de la, humanidad; condenó la cultura y la ciencia, por constituir «marxismo disimulado», y colocó en campos de concentración a grandes artistas, pensadores y sabios; militarizó el pensamiento y persiguió todo cuanto no sirviera los fines del gran capitalismo. El grito del forajido tuerto y manco, Millán Astray, en Salamanca, «muera la inteligencia, viva la muerte» resumió el contenido característico del fascismo.&lt;br /&gt;Después de dominar por medio del terror a las clases obreras, convertidas en simples instrumentos’ de la producción industrial, oprimió a los sectores de la pequeña burguesía en beneficio de los consorcios, de la plutocracia en general.&lt;br /&gt;El fascismo no fue sino la dictadura del gran capital: en una mano concentró todo el poder económico, y en la otra, todo el poder político, para ahogar el liberalismo económico y suprimir las garantías democráticas, pretendiendo conjurar sus contradicciones internas y sus crisis periódicas. Solución momentánea basada en la regimentación implacable de las masas trabajadoras y en la carrera desenfrenada hacia la captura de países débiles y en la preparación trágica hacia una espantosa guerra y en la cual desembocó ensangrentando al mundo durante seis años, entre 1939-1945, con más de cincuenta millones de muertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA DESCOMPOSICION SOCIALDEMOCRATA Y EL EXTREMISMO COMUNISTA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera guerra mundial junto con alterar la paz política del mundo introdujo hondos quebrantos en la unidad de los trabajadores. La escisión de la socialdemocracia en dos fuerzas antagónicas fue seguida de una violenta contienda entre los partidos obreros. Comunistas y socialdemócratas olvidaron su objetivo fundamental, combatir el capitalismo, para entregarse a una beligerancia suicida en nombre de principios y de tácticas. Tan intensa lucha encaminada a mantener o a conquistar la hegemonía de las masas, lejos de servir los intereses del pueblo, como pretendían sus dirigentes, las desorientó y agotó. Mientras se batían como mortales adversarios las invadió el derrotismo, destruyendo su unidad de clase en aras de la captura universal del poder. La división provocada por tan insensata pugna malogró su triunfo inicial en diversos países, causando su caída y aplastamiento. La clase capitalista recobró su poder y estableció dictaduras reaccionarias; se produjo el reagrupamiento de las oligarquías y sus fuerzas dependientes y permitió, en gran parte, el advenimiento del fascismo. Además, los partidos proletarios atacaron a las clases medias; subestimaron su concurso negándoles un papel determinante en la contienda contra la burguesía hasta desencadenar una tenaz campaña de estériles violencias en su contra. Ante esa torpe ofensiva, los sectores de las clases medias se sintieron sobrecogidos por un terror semejante al de los circulos plutocráticos, plegándose a las huestes capitalistas y facilitando el triunfo del fascismo.&lt;br /&gt;No menos errónea fue la política de señalar normas universales para todos los países, como orientación de los movimientos obreros. Se partió de un criterio utópico, reñido con la dialéctica marxista, al pretender amoldar la realidad compleja y cambiante en los límites estrechos de tácticas preconcebidas, en vez de encararse previamente con las modalidades económicas, sociales y políticas, de cada pueblo, investigando y descubriendo su auténtica realidad. En nombre de los principios marxistas se llegó a la negación mecánica de la dialéctica marxista, pasando por sobre las recomendaciones expresas de sus grandes exégetas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Riazanov escribió: «En los países donde el marxismo quiera desarrollarse no -puede limitarse a ser el producto del «pensamiento extranjero». Si quiere triunfar ha de procurar explicar dentro de ese país la realidad histórica concreta, sobre los principios del marxismo; ha de procurar demostrar que el método dialéctico, el materialismo dialéctico, es un método universal en el sentido de que la realidad concreta de que se trata, cualesquiera que sean sus características específicas, tiene su explicación en sí misma, en la pugna de sus contradicciones internas, y que todas esas «características específicas» brotan de una raíz, de la lucha de clases, del desarrollo de la pugna de los antagonismos en la realidad concreta -histórica, económica, geográfica del país que se estudia». Tan justas observaciones no se respetaron y se cometieron fatales desaciertos, y en ellos cabía responsabilizar tanto a la Segunda Internacional socialdemócrata como a la Tercera Internacional comunista.&lt;br /&gt;La Segunda Internacional cayó en el reformismo y la colaboración de clases. Su rápido desarrollo y la ausencia de una línea claramente revolucionaria torcieron la finalidad señalada por sus fundadores. Embriagada por triunfos electorales, participó del poder en gobiernos de «concentración nacional», en compañía de enemigos de la clase obrera, afianzando, de ese modo, la existencia del régimen burgués, y en circunstancias decisivas para la suerte del capitalismo, se demostró inepta para dirigir los movimientos proletarios, máxime cuando ya había sido incapaz de oponerse al estallido de la guerra.&lt;br /&gt;Al término de la conflagración, la socialdemocracia asumió el poder en Alemania y otros países, pero su gestión gubernativa se reveló incapaz de interpretar las aspiraciones y las necesidades populares, y, por tanto, de satisfacerlas.&lt;br /&gt;Su política conciliadora y vacilante frente a la burguesía, en proceso de reagrupamiento de sus fuerzas, contribuyó a sostener el sistema capitalista en el momento más difícil de su historia, cuando nutridos contingentes de trabajadores en armas se rebelaron en contra del régimen mismo, reprimiendo cruentamente su acción revolucionaria y salvando al capitalismo.&lt;br /&gt;La Tercera Internacional comunista nacida a consecuencia de la victoria bolchevique y opuesta irreductiblemente a la Segunda, se despeñó por la pendiente del extremismo sectario e infantilista, no obstante constituir la más peligrosa de las desviaciones de la política marxista según Lenin, el artesano del régimen comunista soviético y de la Komintern.&lt;br /&gt;Las heroicas jornadas del proletariado ruso en 1917-18, lo cegaron en su acción posterior por la sobreestimación de sus fuerzas y su creencia en la posibilidad de un triunfo fácil en todo el mundo. Señaló normas y prácticas universales para la conquista del poder por las masas obreras; pero al estar desvinculadas de la realidad económica y política de los pueblos caían de bruces contra la situación local, con resultados contraproducentes. Esa lucha, llevada en forma artificial y estéril, sin abocarse al previo conocimiento del clima social y las posibilidades de acción, precipitó sangrientas represiones de las clases dominantes, postergando una ofensiva compacta y recia de las masas laboriosas y, en definitiva, produjo un fortalecimiento de la reacción capitalista.&lt;br /&gt;Aquella política universal no contemplaba factores decisivos, como son la estructura económica y las condiciones sociales de los pueblos, (escaso desarrollo del proletariado industrial, enorme campesinado sin conciencia de clase, sectores medios dispersos y arribistas), y provocó dolorosas derrotas en aquellos núcleos extremistas que desencadenaron choques violentos creyendo vivir en la misma realidad rusa de 1917.&lt;br /&gt;La política extremista y sectaria de la Tercera Internacional contrastaba visiblemente con la práctica flexible y realista del gobierno soviético en su país. El «comunismo de guerra», en vista de su fracaso hasta provocar la trágica rebelión de Cronstadt, fue reemplazado por la NEP (Nueva Política Económica), sobre la base de una serie de concesiones a los principios no socialistas. Pero en la acción internacional persistió el «comunismo de guerra», como una válvula de escape para los elementos ultrarreaccionarios de la URSS, y con los consiguientes daños, ya anotados, para el movimiento socialista internacional de los trabajadores.&lt;br /&gt;La desunión de los sectores obreros y su tenaz pelea interna, y los continuos fracasos desacreditaron la política de la Tercera Internacional comunista. Apareció ante las masas tan ineficaz como la Segunda Internacional socialdemócrata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La posibilidad de una revolución proletaria resultaba remota para la clase obrera y terrorífica para los sectores de la pequeña burguesía, con una intensidad parecida al espanto sentido por las minorías plutócratas, debido a la sistemática y violenta división de las masas trabajadoras y al ataque continuo y sectario a las clases medias.&lt;br /&gt;El panorama obrero se agravó por la escisión producida en el seno de la Internacional Comunista a causa de la pugna interna, en la URSS, por la sucesión de Lenin. Los partidarios de Stalin y los adeptos de Trotsky se combatían con inusitada acritud; pusieron tanta intensidad en su lucha personalista como la gastada en su acción contra el capitalismo.&lt;br /&gt;Todas sus reyertas, propias de la política interna de Rusia, se trasladaron al movimiento obrero mundial, destruyendo su organización y debilitando más su actividad y su eficacia práctica. En ese clima social y político surgió el fascismo. Pronto, por medio de una hábil propaganda demagógica, incluso utilizando aspiraciones, fórmulas y reivindicaciones del arsenal socialista, captó a las clases medias vacilantes, combatidas por los organismos proletarios, y a elementos obreros decepcionados de sus partidos de clase por su incapacidad para&lt;br /&gt;conducirlos al triunfo, anarquizados por sus reyertas intestinas. Y esos elementos sociales le suministraron la base de masas, mientras el alto capitalismo le subvencionó la organización y la propaganda. Con tales apoyos, el fascismo logró imponer su siniestra tiranía en Italia y Alemania, y en otros países menores.&lt;br /&gt;La rama más virulenta y temible del fascismo, el movimiento nacional-socialista de Hitler, por una macabra actitud de la Tercera Internacional, encontró en el Partido Comunista además, un inesperado aliado en su lucha contra el régimen democrático-burgués de su país. Su consigna «por sobre el cadáver de la socialdemocracia derrotaremos al nacismo» al provocar la más honda división en las clases trabajadoras, se tradujo en la arrolladora victoria de las huestes hitlerianas y su ascensión al poder. Apenas instalados en él se volvieron en contra de sus ocasionales e interesados aliados exterminándolos en forma inmisericorde. El Tercer Reich, de Adolfo Hitler, se alzó como una temible potencia enderezada a abatir a la URSS.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El triunfo del nacismo sepultó la política extremista e infantilista del comunismo y, al mismo tiempo, su temor ante la amenaza directa del fascismo obligó a la Tercera Internacional a elaborar una nueva estrategia, con sus correspondientes tácticas, para enfrentar la dramática situación creada, en gran parte, por su errada posición beligerante y divisionista de la década del veinte. Será el «gran viraje» concretado en el Frente Popular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA SITUACION DE CHILE DESPUES DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al término de la primera guerra mundial, en Chile estalló una profunda crisis debido a la paralización de las faenas salitreras. Miles de obreros quedaron desocupados y disminuyeron verticalmente los recursos fiscales. Un terrible letargo económico envolvió a la nación entera. El atraso, la carencia de recursos diversificados y la sujeción completa de la existencia patria a un solo producto minero de exportación se presentaron con nitidez vergonzosa a la vista y a la sensibilidad de toda la ciudadanía. En el momento mismo de la aguda crisis se hizo trastornante la influencia psicológica de la victoriosa revolución popular rusa, desatando una fervorosa ola de entusiasmo en importantes sectores obreros e intelectuales. Se originó un amplio movimiento de masas exigiendo trabajo, justicia social, reformas&lt;br /&gt;económicas y políticas. Se sucedieron constantes reuniones, gigantescas concentraciones, huelgas en las fábricas y en las faenas mineras en actividad (carbón), peticiones... Dos grandes centrales obreras canalizaron la acción popular: la I. W. W. (Trabajadores industriales del mundo), de orientación anarquista, y la FOCH (Federación Obrera de Chile), ligada al Partido Obrero Socialista. (En 1921, «la FOCH se afilió a la Internacional Comunista, y el P. O. S., en enero de 1922, se transformó en Partido Comunista, sección chilena de la Internacional Comunista). Ambas propiciaron un frente amplio de lucha contra la oligarquía y el capital, dando vida a la famosa Asamblea Obrera de Alimentación. Asimismo, libró una memorable contienda libertaria, junto al proletariado, la Federación de Estudiantes de Chile.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con motivo de la campaña presidencial de 1920, el movimiento popular cayó en la red demagógica del verboso candidato don Arturo Alessandri Palma, político audaz y experimentado, quien agitó un programa de reformas sociales y de renovación nacional. El apoyo entusiasta de las masas trabajadoras le dio una clamorosa victoria a mediados de 1920.&lt;br /&gt;En 1920 la economía chilena descansaba en el salitre, dominado por el imperialismo inglés, La clase terrateniente posesa el mayor peso social y detentaba el control del aparato político. Se habla constituido una reducida base de industria liviana, dando origen a una incipiente burguesía industrial, aunque dependiente del imperialismo. La mayor parte de la población activa se dedicaba a las labores agrícolas y el total de obreros llegaba a 170.000 (80.000 obreros fabriles, 33.000 obreros ferroviarios y 57.000 obreros mineros), en un total de 1.355.000 activos. Los trabajadores organizados se empinaban, en 1923, a la cifra de 150.000. A partir de 1920, el «reformismo centrista» de Alessandri, presentado con una cálida verbosidad populista, desencadenó un amplio movimiento social y político, encabezado por la Alianza Liberal, combinación de fracciones de la vieja oligarquía y el Partido Radical, colectividad principalmente pequeñoburguesa, la cual contó con un apoyo electoral de la masa popular, pues el proletariado aún no poseía un peso social como para haber impuesto una política independiente.&lt;br /&gt;El contenido demagógico del programa levantado por la Alianza Liberal y la debilidad de su caudillo, muy comprometido con la oligarquía dominante, a pesar de las palabras «revolucionarias», produjo el fracaso de su gobierno. De todos modos, con la experiencia de la Alianza Liberal y el reformismo alessandrista, empieza a disgregarse la vieja oligarquía terrateniente y bancaria.&lt;br /&gt;Durante la campaña presidencial, a lo largo de 1920, la soberbia y la ceguera política de la oligarquía senatorial y plutocrática ayudaron al candidato populista, pues desencadenó una ofensiva tremenda y recurrió a toda suerte de expedientes represivos, de terror colectivo, de calumnias abiertas o solapadas para invalidar al abanderado democrático y atemorizar a sus partidarios. Utilizando noticias tergiversadas de la revolución rusa acusaban a Alessandri de ser un instrumento del «maximalismo» y del bolcheviquismo (!). «El Diario Ilustrado», vocero de la Iglesia y del latifundio, de la reacción más atrasada, escribió el 16 de mayo de 1920: «... al fin el país ha comprendido el peligro de la situación en que se encuentra y ha llegado a elegir un candidato a la Presidencia de la República que lleva consigo la misión de destruir el marxismo, y ese candidato, don Luis Barros Borgoño, al aceptar esa candidatura, ha aceptado esa misión.&lt;br /&gt;De la situación creada para la elección del Presidente de la República, en que aparece, por una parte, el candidato proclamado por la Alianza, don Arturo Alessan dri, a la cabeza de todos los elementos marxistas que existen en el país, y de unos pocos señores que, sin ser bolcheviques, cayeron en la trampa de la Alianza; y por la otra parte, el candidato elegido por la Unión Nacional, don Luis Barros Borgoño, a la cabeza de todos los elementos de orden que sostienen nuestro régimen social y constitucional, la batalla del 25 de junio (fecha de la elección) decidirá la suerte del país, decidirá si el Lenin chileno podrá entrar a la Moneda con toda su corte de bolcheviques, para establecer el régimen marxista y hacer tabla rasa de nuestra constitución, de nuestras familias y de nuestros bienes»... Y agregaba: «El señor Alessandri ha prometido la solución de los problemas sociales por el camino de la violencia ya ensayado en Rusia y en Hungría».&lt;br /&gt;Después de tan multitudinaria y esperanzada campaña, hasta alcanzar una victoria insólita, el gobierno de Alessandri resultó un rotundo fracaso. En el fondo, la oligarquía y el capitalismo imperaron sin freno; las masas trabajadoras fueron burladas en sus justas demandas y cuando se volvieron amenazadoras, estimuladas por las irritantes injusticias y por la clara conciencia de haber sido engañadas, el gobierno de la «querida chusma» las ametralló en San Gregorio y La Coruña. La incapacidad del gobierno de Alessandri, la obstrucción pertinaz del Senado oligárquico, el avance creciente de las clases trabajadoras, y el caos general en la vida de la nación, desembocaron en la intervención de las fuerzas armadas en la política. El 5 de septiembre de 1924 estalló el primer golpe militar; derrocó y desterró a Arturo Alessandri y una Junta Militar asumió el poder. Ante la insistente influencia de los sectores oligárquicos y capitalistas, un segundo golpe, el 23 de enero de 1925, instaló una nueva junta cívico-militar, y llamó al presidente constitucional&lt;br /&gt;depuesto a terminar su periodo. En ese lapso se dictó la Constitución Política de 1925, con diversos principios democráticos, aunque su vigencia se postergó por largos años.&lt;br /&gt;Bajo la suspicaz vigilancia de las fuerzas armadas, el 22 de octubre de 1925 tuvo lugar la primera elección presidencial, librada según los preceptos de la flamante Constitución de la República recién aprobada. En ella triunfó Emiliano Figueroa Larraín (186.187 sufragios) contra José Santos Salas (74.091 votos), apoyado éste por un sorprendente aporte popular, en torno a la USRACH (Unión Social-Republicana de Asalariados de Chile).&lt;br /&gt;En medio del predominio militar, los partidos políticos históricos, tanto los de «la Unión Nacional» como los de «la Alianza Liberal» exhibieron sólo incapacidad y fracaso, aun desde el propio plano capitalista y de sus intereses. Las masas populares los despreciaron y repudiaron; no creían en sus programas ni en sus hombres representativos; y sus actitudes de traición para con los anhelos del pueblo eran una enseñanza permanente. Desde el fracaso del año 20 las clases trabajadoras permanecieron retraídas de la actividad política y asistieron indiferentes a la acción de las fuerzas armadas en el gobierno. Sólo en 1925 salieron por un corto período de su aislamiento y de su apatía dando vida a un rápido movimiento de masas en torno a la USRACH (Unión Social-Republicana de Asalariados de Chile). En vista de la inoperancia del gobierno civil, el Ejército asumió abiertamente el control del Estado e instauró la dura tiranía del coronel Carlos Ibáñez del Campo. Se hizo elegir Presidente de la República, sin contendores, en los comicios del 22 de mayo de 1927, recibiendo 223.741 sufragios. Su gobierno (1927-1931) procedió a organizar un Chile nuevo aplicando el «termo cauterio arriba y abajo» con el objeto de extirpar los elementos gangrenados del cuerpo social. Deportó algunos politiqueros profesionales de los diversos partidos históricos, persiguió a algunos oligarcas de mentalidad antediluviana y dejó caer todo el peso de su dictadura sobre el movimiento obrero. Sus organizaciones sindicales y políticas fueron destruidas; numerosos dirigentes encarcelados o asesinados; las garantías constitucionales y la prensa opositora fueron suprimidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su gobierno policial-represivo recibió un sustancial financiamiento de los grandes consorcios norteamericanos a cambio de facilitar su penetración en la economía nacional y de entregarle todas las riquezas mineras: salitre, cobre, hierro. Si bien Ibáñez llevó a cabo varios adelantos en la organización administrativa y en obras públicas, modernizando la superficie del país, todo eso se tradujo en la captación integra de la economía nacional por el imperialismo norteamericano. Durante la dictadura militar penetró en forma arrolladora el imperialismo norteamericano, desplazando al inglés y sometiendo el país a su vasallaje. Se incrementó la explotación de sus materias primas, se vigorizó el desarrollo de la industria liviana, y se llevaron a cabo importantes obras públicas, modernizándose la fisonomía del país. Se originó una oligarquía financiera nacional, sometida al imperialismo yanqui, la cual concentra y dirige el proceso económico del país. Aunque en 1930, el 51% de la población todavía era rural, se advertía una creciente urbanización y un mayor desenvolvimiento económico, traduciéndose en un aumento del proletariado y de los grupos intermedios. sobre todo el de la burocracia, a raíz de la mayor intervención del Estado. Por&lt;br /&gt;tal razón se amplían sus funciones y se instauran nuevos servicios técnicos gubernativos.&lt;br /&gt;La crisis capitalista de 1930 impidió a Wall Street seguir otorgando empréstitos a las dictaduras latinoamericanas. Esa situación sumada a una general insurgencia ciudadana determinaron el derrumbamiento del gobierno de Ibáñez, el 26 de julio de 1931. Se abrió un período liberal. Por una parte, las agrupaciones tradicionales de las clases dominantes reasumieron el control del poder político y colocaron en la presidencia a un distinguido jurista, don Juan Esteban Montero, pero completamente rodeado por los personeros del latifundio, de la banca, de la Iglesia y de las empresas extranjeras, del capital imperialista. (En las elecciones, Juan Esteban Montero alcanzó 182.177 votos; Arturo Alessandri, su contendor, 99.075; Manuel Hidalgo, 1.263, y Ellas Lafferte, 2.434). Por otro lado, las masas trabajadoras iniciaron la estructuración de sus cuadros arrasados y dispersos por la tiranía. Se organizó la C.G.T. (Confederación General de Trabajadores) a base de los cuadros de la antigua I.W.W. y de nuevos elementos obreros. Se reconstituyó la FOCH,&lt;br /&gt;aunque orientada por una política cerradamente comunista. Su posición dogmática sumergió en reyertas intestinas a la clase trabajadora y en vez de vitalizar sus filas introdujo un divisionismo nocivo.&lt;br /&gt;En esa época sólo existía un partido revolucionario, el Partido Comunista. Vivía cegado por el sectarismo de la Tercera Internacional y desligado de nuestra realidad a causa de sus erradas orientaciones internacionales, colocado en un plano estrictamente teórico y verbalista, sin real influencia en las masas. Además se dividió en dos fracciones irreconciliables; una, fiel a las directivas de Stalin; y la otra, partidaria de Trotski, trasladando al seno de la lucha sindical y política obrera de Chile un asunto propio de la situación política interna de la URSS.&lt;br /&gt;Ante el panorama expuesto se formaron, desde 1931, diversos grupos revolucionarios, orientados por tendencias socialistas. Guiados por el método marxista investigan la realidad nacional, sus problemas característicos y, a la vez, llevan a cabo un fuerte ataque al atrasado e incapaz régimen capitalista imperante, con rezagas feudales y sometido a la expoliación del imperialismo. Logran promover una fuerte agitación social y movilizar a las masas ante los desaciertos del gobierno de Montero. Las principales agrupaciones socialistas que se constituyeron en 1931-32 fueron: la «Nueva Acción Pública» (NAP), la «Acción Revolucionaria Socialista» (ARS), el «Partido Socialista Marxista», el «Partido Socialista Unificado» y la «Orden Socialista». Su empuje revolucionario se encontró estimulado con la aparición del vibrante diario de oposición «Claridad», en noviembre de 1931, bajo la dirección de Eugenio Matte Hurtado, Manuel Eduardo Hubner y Luis Mesa Bell (este valiente periodista pereció asesinado un año más tarde, a manos de la policía de investigaciones, por sus sensacionales campañas en contra de la corrupción). Los abusos de la oligarquía entronizada en el gobierno y la ineficacia de la administración de Montero para resolver los innumerables y agobiantes problemas de las masas asalariadas, más la acción tenaz de los nuevos grupos socialistas, crearon un clima propicio para una jornada insurreccional. Una conspiración cívico-militar, dirigida por Eugenio Matte y el comodoro del aire, coronel Marmaduke Grove, culminó en la revolución socialista del 4 de junio de 1932, bajo el lema de «Pan, techo y abrigo para el pueblo».&lt;br /&gt;La revolución socialista del 4-16 de junio de 1932 fue, en aquella agitada etapa de la evolución nacional, el acontecimiento político de más honda trascendencia para el destino y porvenir de las masas trabajadoras, y de proyecciones incalculables en el desarrollo político-democrático nacional.&lt;br /&gt;Encendió de nuevo su fe y por ello dio una perspectiva fecunda para su organización dentro de los principios del socialismo, permitiendo la movilización de todo el pueblo en contra del latifundio y el imperialismo, factores económicosociales causantes de su explotación, de su miseria y de su opresión. El reagrupamiento rápido de las fuerzas reaccionarias hasta controlar un sector de las fuerzas armadas;el apoyo abierto del imperialismo y la debilidad del equipo socialista, sin el respaldo de un partido férreamente estructurado, provocaron la caída de los revolucionarios del 4 de junio. De, todos modos, los escasos doce días de gobierno popular valieron profundamente, más que por sus realizaciones. Por sus enseñanzas y lecciones prácticas para la lucha independiente de las clases trabajadoras, y por su inmediata resonancia sentimental en el corazón de los oprimidos, hasta ese entonces siempre vencidos y engañados, creándoles un fuerte anhelo revolucionario y socialista encaminado a la conquista de su liberación.&lt;br /&gt;Matte y Grove incorporaron a las masas al rodaje administrativo del Estado; auscultaron sus necesidades vitales, burladas en los gobiernos anteriores, y las tradujeron en medidas concretas de inmediata realización. Al mismo tiempo enfrentaron algunas de las grandes reformas tendientes a remover los cimientos del régimen capitalista: nacionalización de las riquezas del subsuelo, división de la tierra, socialización del crédito, reforma educacional. Su consigna: alimentar, vestir y domiciliar al pueblo, resumía su programa y encauzaba las explosiones rebeldes de las masas laboriosas hacia la implantación del socialismo. El 4 de junio sacudió a las masas, las incorporó de lleno a las luchas sociales y políticas, impulsadas por un nuevo horizonte de lucha: la construcción de un régimen socialista, donde obtendrían su completa liberación.&lt;br /&gt;La contrarrevolución del 16 de junio, encabezada por los mandos reaccionarios de las fuerzas armadas, derribó al gobierno socialista, envió a la isla de Pascua a Grove y Matte, y encarceló a otros dirigentes.&lt;br /&gt;¿Cuáles fueron las causas de su caída? Falta de homogeneidad en el equipo dirigente (junto a socialistas se instalaron algunos aventureros, ocultos enemigos del pueblo), carencia de una fuerza armada popular; debilidad para desmontar drásticamente la maquinaria administrativa del régimen derribado; escasa madurez doctrinaria en los reducidos cuadros revolucionarios, y ausencia de un partido disciplinado y experimentado, capaz de asumir el gobierno y hacerlo caminar.&lt;br /&gt;El espanto causado por la efímera república socialista impulsó una mejor cohesión de la clase dominante, y las persecuciones desencadenadas por los grupos contrarrevolucionarios del 18 de junio descabezaron el núcleo socialista y el movimiento popular, en los cien días de la dictadura del periodista Carlos Dávila. Ambas realidades fructificaron en el éxito de la candidatura presidencial de Arturo Alessandri Palma, sostenida por sectores liberales de la burguesía, pequeña burguesía, y algunos círculos obreros no politizados atraídos por su pasado populista y su demagogia reformista.&lt;br /&gt;La candidatura popular de Grove (relegado en la isla de Pascua) consiguió el segundo lugar, con una apreciable cantidad de sufragios. (El resultado de las urnas dio estas cifras: Arturo Alessandri, 187.914 sufragios; Marmaduke Grove, 60.856; Héctor Rodríguez de la Sotta, 47.207; Enrique Zañartu Prieto, 42.885, y Elías Lafferte, 4.128). Una vez en el poder, Alessandri asumió una actitud francamente dictatorial, aunque encubierta en un manto de legalidad, dado por su sumisa mayoría parlamentaria, conquistada con el cohecho y el fraude.&lt;br /&gt;Gobernó con los sectores más recalcitrantes de la derecha económica y política, con inclinaciones fascistizantes, apuntalada en el aparato represivo del Estado y en cuerpos civiles armados, las llamadas Milicias Republicanas.&lt;br /&gt;Obtuvo de su espúrea mayoría parlamentaria continuas leyes de facultades extraordinarias, con las cuales sofocó las manifestaciones del pueblo, suprimió prácticamente las libertades democráticas; persiguió, encarceló y relegó a los dirigentes políticos y sindicales del pueblo; y desató represiones cruentas (matanza de más de un centenar de campesinos en Ránquil, alto Bio-Bio; numerosos obreros muertos en el local de la FOCH, en Santiago).&lt;br /&gt;En lo económico, agobió a las masas consumidoras con impuestos indirectos y arruinó a la pequeña industria y al comercio minorista; favoreció a los latifun distas, quienes especularon con los productos de la tierra;entregó en forma definitiva todas nuestras riquezas mineras y algunos servicios de utilidad pública al imperialismo norteamericano (por ley se creó la&lt;br /&gt;Corporación de Ventas del Salitre y Yodo, dándosele el 75% de las utilidades provenientes de su exportación al consorcio norteamericano contralor, y por la ley de reanudación del pago de la deuda externa se destinó el 25% sobrante, junto a un elevado porcentaje de las utilidades de la exportación del cobre, a su cancelación; el fisco chileno no percibió ni un centavo de las utilidades de la industria salitrera; por el pacto Ross-Calder se entregó a los consorcios norteamericanos la energía eléctrica y se les condonó el pago de una multa de 55 millones adeudados al fisco chileno).&lt;br /&gt;La revolución socialista del 4 de junio de 1932, las persecuciones posteriores y la violenta reacción del gobierno de Alessandri fortalecieron la conciencia de los grupos socialistas en el sentido de unificarse y crear un sólido partido. La desvergonzada reacción fascistizante de la segunda administración de Alessandri puso a la orden del día la necesidad de llegar a la rápida constitución de un poderoso partido revolucionario de la clase trabajadora chilena. Como respuesta a sus primeras facultades extraordinarias, ocultos y perseguidos muchos de sus dirigentes, se fusionaron la NAP, la ARS, el Partido Socialista Marxista y la Orden Socialista, dando nacimiento al PARTIDO SOCIALISTA DE CHILE el 17 de abril de 1933.&lt;br /&gt;Este hecho, modesto en su iniciación, tuvo una trascendencia incalculable en el destino de la clase trabajadora chilena, porque desde sus comienzos se transformó en el instrumento genuino de la acción revolucionaria de las masas contra el régimen burgués y el imperialismo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr unselectable="on" hb_tag="1"&gt;&lt;td style="FONT-SIZE: 1pt" height="1" unselectable="on"&gt;&lt;div id="hotbar_promo"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28577054-114836065753975381?l=umbralsocialista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://umbralsocialista.blogspot.com/feeds/114836065753975381/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28577054&amp;postID=114836065753975381' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28577054/posts/default/114836065753975381'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28577054/posts/default/114836065753975381'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://umbralsocialista.blogspot.com/2006/05/historia-del-partido-socialista-de.html' title='HISTORIA DEL PARTIDO SOCIALISTA DE CHILE/ JULIO CESAR JOBET'/><author><name>Marcelo Ancacura</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09285786108947628999</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
